El por qué de las cosas
Junio 6, 2008 at 7:45 am | In Cajón de sastre, Forja, Opus, Opus Dei, Opusdei, San Josemaría, San Josemaría Escrivá | No Comments
Reflexiones en voz alta, mejor dicho, en un blog
Junio 4, 2008 at 9:35 am | In Cajón de sastre, Compendio, Confesión, Cooperador, Iglesia, Mis charcos, Opus, Opus Dei, Opusdei | 2 Comments
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Gracias al Opus Dei conocí a Dios y allí me enseñaron a tratarle y descubrirle en mis quehaceres.
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Las cosas tienen una perspectiva muy diferente cuando uno está en gracia de Dios y acude a la confesión. Aquí aconsejo, me atrevo a deciros, leerse bien el Catecismo de la Iglesia Católica, donde se recomienda acusarse también de los pecados veniales.
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Que de mis actos, el único culpable soy yo y que en mi, sólo en mi, está el descubrir el comienzo de cada error o metedura de pata que cometa.
Hoy he intentado ponerme al día y he actualizado un poquito el resto de blogs, no sólo el de mi Club de fútbol sala.
Un viejo amigo
Mayo 20, 2008 at 9:04 am | In Mis charcos, Opus, Opus Dei, Opusdei | 5 Comments
Vuelta a la normalidad
Abril 7, 2008 at 10:26 am | In Aficiones, Mis charcos, Opus Dei, Opusdei, citasyfrases | 9 Comments
Homenaje de uno del Madrid a los del Atlético
Nuevo canal de youtube con vídeos sobre el Opus Dei
Marzo 4, 2008 at 12:17 pm | In Opus, Opus Dei, Opusdei | 6 Comments
http://es.youtube.com/videosopusdei
Una recomendación: Atrévete a saber
Febrero 7, 2008 at 9:17 am | In Opus Dei, Opusdei | 11 Comments
Os recomiendo un paseo por esta web. Muy buena y no lo digo por que esté de acuerdo con el punto de vista del autor, sino porque cuando se habla o se escribe hay que ser objetivo y veraz, pincha en:
Gente corriente, a pie de pista
Enero 17, 2008 at 9:53 am | In Aficiones, Familia, Mis charcos, Mons. Javier Echevarría, Normas de piedad, Opus Dei, Opusdei, Prelado, Santuario de Torreciudad, Torreciudad | 11 CommentsEn este tiempo han ocurrido bastantes cosas, buenas y menos buenas, nada que no pueda tener solución. Hasta unas palabras del Prelado del Opus Dei para mi durante estas Navidades, después que yo le escribiera transcurrido un tiempo de las Jornadas Marianas de la Familia en Torreciudad. Con agradecimiento y alegría las recibí, pues ni me lo esperaba, para que digan luego algunos amigos que la Obra no es una familia, hasta para los cooperadores -mi caso- saca tiempo el Padre.
Según iba conociendo a cada jugadora y viéndolas entrenar, observando su calidad, su carácter, lo primero que me sorprendió era cómo, con la técnica que tenían, podían estar en esa situación en la clasificación. Cuando un equipo entra en la dinámica de perder el peligro es el acostumbrarse a ello. Consideraba también cómo era posible haber llegado a ciertos hábitos de juego, para nada positivos, y la actitud ante el error era bajar los brazos y no pelear la recuperación del balón.
Pues bien, todo eso lo trasladaba a mi vida y el cómo de un día para otro uno no deja de hacer las cosas por que sí, que de un día para otro a uno no le entra una crisis. Todo tiene una raíz y lo que tengo que hacer, siempre tendré que hacerlo, es saber encontrar el origen de algunos comportamientos: comodidad, pereza, para mañana, desde mañana, eso no tiene tanta importancia, por un día no pasa nada, no me entienden, no me quieren (¿entiendo y quiero yo como querría que lo hicieran conmigo?)… Llegaba a la conclusión de la importancia del examen de conciencia, cada noche, con humildad y sinceridad, es un encuentro en el que estamos Dios, mi Ángel Custodio y el que suscribe ¿a quién quiero engañar? Sería del género tonto. Después de cada sesión de entrenamiento, después de cada partido, considero –lo intento por lo menos- todos los detalles, porque el éxito en la competición está en esos pequeños detalles, o que nos cuesta un gol o que metamos un gol.
Otra cosa, que no se me pase. El verano pasado me leí el Compendio del Catecismo, me llevé la agradable sorpresa de encontrar en ese documento que mi vida de piedad, la que he aprendido a vivir en el Opus Dei, está ahí reflejada. Que aspectos como la oración, la Misa, los Sacramentos, el apostolado, la santidad y tantos otros, es obligación de todo hijo de la Iglesia. A esos que se molestan porque haya personas, hombres y mujeres que se esfuerzan por amar a Dios, que quieran que cada vez sean más los que traten al Señor, le conozcan y vivan en gracia, pues no se qué decirles, que consideren sobre si mismos primero y luego que seguiré rezando por ellos para que se acerquen más a Dios. Porque una persona que no está cerca de Dios, no la veo capaz de faltar a la verdad, a la caridad y a la justicia.
Pasaba por aquí y dejo unas líneas
Diciembre 11, 2007 at 12:16 pm | In Aficiones, Cajón de sastre, Mis charcos, Opus Dei, Opusdei | 7 Comments
Tal día como ayer
Diciembre 5, 2007 at 12:20 pm | In Mis charcos, Opus Dei, Opusdei | 3 Comments
Fotografía tomada del blog de mi amigo Javier y que tiene titulada “crecer para dentro”
¿Damos un paso más?
Noviembre 15, 2007 at 10:23 am | In Cajón de sastre, Mis charcos, Opus Dei, Opusdei | 14 CommentsEs cierto, es un hecho viendo la fecha del último post, que hace tiempo que no he “colgado” nada. No por ello he dejado de visitar los clásicos de la red, dejando algún que otro comentario, pocos vale. Hoy tengo varias ideas en la cabeza, pero hay una, sobre todo una, que me ronda bastante últimamente: catequesis.
Más de una vez hemos escuchado que no hay nada más cierto que lo que te enseña la escuela de la vida. Una de las conclusiones a la que podemos llegar, por lo menos yo, es que en este mundo no se trata tanto de convencer a alguien, sino de demostrarles. También aprendí que no hay que dar nada ni por sabido ni por supuesto. ¡Cuánta verdad!
No hace falta más que escuchar, o leer, las noticias cada día. Poco a poco intentan sacar –alejar- a Dios de la persona. Por eso tenemos que “utilizar”, qué mal suena ¿no?, el cara a cara, que lo que decimos tenga sintonía con lo que vivimos. ¿Por qué nos avergonzamos de nuestra condición de cristianos? ¿Luego nos lamentamos de lo que pasa?
También, aunque tengo que seguir pensando sobre estos temas, hay bastante de comodidad -sin generalizar, claro- cuando se dice que se pierde la fe; me falta libertad; no tengo paz… Si me preguntas, ¿cuándo has sido verdaderamente feliz? No tengo más remedio que responder la verdad: cuando más cerca de Dios estaba. En esos momentos, en el trato sincero con el Señor, uno siente la auténtica libertad, la auténtica paz. Dejamos de tener esos sentimientos, cuando cambiamos el orden de valores, cuando anteponemos el yo a cualquier circunstancia y dejamos a Dios y a los demás aparcados. Entonces entra nuestra vena crítica de todo y lo único que tenemos que realizar no lo hacemos: examen de conciencia y ser sinceros para encontrar en nosotros mismos “las causas” de los defectos de los demás.
Al final, ¿veis?, no escribí de lo que de verdad quería Se que tengo que actualizar más este blog, pero también podéis visitar el apartado de “otros blogs”. Al tiempo, que es de los mejores aliados que tenemos, o no. Se verá, depende de cada uno, de nadie más.
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