Mirar hacia delante

abril 29, 2009 a las 7:21 am | Escrito en Cajón de sastre, Obediencia, Opus Dei, Vocación al Opus Dei | Deja un comentario
Tiempo muerto: esto es lo que solemos pedir los entrenadores cuando el adversario nos está superando en un momento del partido y se utiliza para dar indicaciones y poner remedio a acciones de juego. Esta fotografía es cuando yo era el entrenador de las chicas, jugando un torneo de Navidad en Sonseca, como se ve es importante que todo el grupo vaya a lo mismo, de ahí su atención. Soy el que está tapado, como siempre me encuentro “colocado” estratégicamente para no salir.

Hay quienes se obstinan en continuar peleando con su pasado o con vivencias del pasado. Esto les hace no disfrutar del presente y encaminan sus futuro con resentimiento, con dolor, con rencor o no con la suficiente alegría, pues pierden la paz en contiendas que menguan parte de su objetividad cuando dejan de verse a las luces de Dios.

Otro rasgo que en parte se deja en el camino es el de la personalidad. Pues lo que pretendemos ante todo es escuchar -o leer- lo que interesa a nuestros oídos o nuestros ojos, y nos da miedo -y el tiempo se encarga de hacernos más débiles- el contar la certeza de lo que hago o hice. Se aparta la auténtica verdad, la esencia, de la persona: buscar la realidad de nuestra vida y buscarla cara a Dios. La vocación exige renuncia, dentro de ese desapego estará el esforzarnos por ser menos egoístas, intentando no ajustar la religión a nuestros gustos o necesidades. Cuando esto falla se resiente la obediencia, pero no la obediencia al superior, sino la obediencia a las señales que Dios nos ha puesto y que nos conducen a Él: los Mandamientos y lo que nos dice la Iglesia. En cierta ocasión leí que un tibio es un ateo en potencia, a partir de esta premisa resulta fácil imaginar que lo que ahora pensamos como bueno con el tiempo, porque “nuestras necesidades” nos lo exigen, nuestra idea pudiera ser otra.

La humildad es una virtud que hay que tratarla cada día y en bastantes momentos de nuestra actividad seguro que surgen detalles para vencer nuestro orgullo. Lo que tenemos que hacer es gastar nuestra energía en las cosas importantes y abrir las puertas de la felicidad hacia fuera.

Mirar hacia delante

abril 29, 2009 a las 7:21 am | Escrito en Cajón de sastre, Obediencia, Opus Dei, Vocación al Opus Dei | Deja un comentario
Tiempo muerto: esto es lo que solemos pedir los entrenadores cuando el adversario nos está superando en un momento del partido y se utiliza para dar indicaciones y poner remedio a acciones de juego. Esta fotografía es cuando yo era el entrenador de las chicas, jugando un torneo de Navidad en Sonseca, como se ve es importante que todo el grupo vaya a lo mismo, de ahí su atención. Soy el que está tapado, como siempre me encuentro “colocado” estratégicamente para no salir.

Hay quienes se obstinan en continuar peleando con su pasado o con vivencias del pasado. Esto les hace no disfrutar del presente y encaminan sus futuro con resentimiento, con dolor, con rencor o no con la suficiente alegría, pues pierden la paz en contiendas que menguan parte de su objetividad cuando dejan de verse a las luces de Dios.

Otro rasgo que en parte se deja en el camino es el de la personalidad. Pues lo que pretendemos ante todo es escuchar -o leer- lo que interesa a nuestros oídos o nuestros ojos, y nos da miedo -y el tiempo se encarga de hacernos más débiles- el contar la certeza de lo que hago o hice. Se aparta la auténtica verdad, la esencia, de la persona: buscar la realidad de nuestra vida y buscarla cara a Dios. La vocación exige renuncia, dentro de ese desapego estará el esforzarnos por ser menos egoístas, intentando no ajustar la religión a nuestros gustos o necesidades. Cuando esto falla se resiente la obediencia, pero no la obediencia al superior, sino la obediencia a las señales que Dios nos ha puesto y que nos conducen a Él: los Mandamientos y lo que nos dice la Iglesia. En cierta ocasión leí que un tibio es un ateo en potencia, a partir de esta premisa resulta fácil imaginar que lo que ahora pensamos como bueno con el tiempo, porque “nuestras necesidades” nos lo exigen, nuestra idea pudiera ser otra.

La humildad es una virtud que hay que tratarla cada día y en bastantes momentos de nuestra actividad seguro que surgen detalles para vencer nuestro orgullo. Lo que tenemos que hacer es gastar nuestra energía en las cosas importantes y abrir las puertas de la felicidad hacia fuera.

Blog de WordPress.com. | Tema Pool by Borja Fernandez.
Entradas y comentarios: feeds.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.