Reflexiones en voz alta, mejor dicho, en un blog

Junio 4, 2008 at 9:35 am | In Cajón de sastre, Compendio, Confesión, Cooperador, Iglesia, Mis charcos, Opus, Opus Dei, Opusdei | 2 Comments

Vivimos en un ambiente en el que reloj no es que vaya disparado, sino que nos cruje con su manera de devorar cada segundo. Sin darme cuenta, ya estamos prácticamente a las puertas del verano. Cuando pienso en ello, una de las consideraciones que me vienen es qué mal he aprovechado el tiempo, o por lo menos que lo podía haber hecho bastante mejor. Sobre todo en un aspecto muy concreto, a la hora de comprobar lo abandonada que tengo la actualización de este blog en la página de mi amigo Antonio.

Tenemos facilidad para, en ocasiones y más en ciertos detalles, echar las culpas a otros de nuestros errores o de nuestras frustraciones. Cuando echo un vistazo por estos espacios cibernéticos a blogs o páginas que hablan sobre el Opus Dei hay veces que “alucino”. No voy a volver a mencionar que si fui de la Obra, que si soy actualmente cooperador… Lo que tengo muy claro es que no me siento, en absoluto, manipulado por los directores del Opus Dei, como alguno me ha comentado, o me ha dejado escrito, cuando ven los blogs que mantengo y como son o de qué van. Hago las cosas porque quiero y de acuerdo, más o menos, al tiempo del que dispongo o del que soy capaz de aprovechar.

Hace casi veinte años, ¡cómo pasa el tiempo!, que dejé de ser de la Obra. Soy de los que pidieron la admisión con 15 años y nunca me he sentido engañado, fíjate. Todo lo contrario. Me he dado cuenta realmente que esto de luchar por ser santo no es para tomárselo a chirigota, es trabajo esforzado de cristianos maduros (de esto hablaré en otra ocasión, la frase no es mía, creo que de San Josemaría o de Don Álvaro). He tenido muchas experiencias, he vivido muchas cosas, el tiempo me ha dado para ello, y tengo que reconocer tres cosas:
  1. Gracias al Opus Dei conocí a Dios y allí me enseñaron a tratarle y descubrirle en mis quehaceres.
  2. Las cosas tienen una perspectiva muy diferente cuando uno está en gracia de Dios y acude a la confesión. Aquí aconsejo, me atrevo a deciros, leerse bien el Catecismo de la Iglesia Católica, donde se recomienda acusarse también de los pecados veniales.
  3. Que de mis actos, el único culpable soy yo y que en mi, sólo en mi, está el descubrir el comienzo de cada error o metedura de pata que cometa.

Hoy he intentado ponerme al día y he actualizado un poquito el resto de blogs, no sólo el de mi Club de fútbol sala.

Un viejo amigo

Mayo 20, 2008 at 9:04 am | In Mis charcos, Opus, Opus Dei, Opusdei | 5 Comments
En una excursión de familias en el pantano de Buendía
Nos queda una semana para finalizar los entrenamientos y la competición. Ganas tengo. Luego tendremos que diseñar la próxima temporada y ver qué decisión tomo de cara a mi futuro deportivo. Tengo que elegir entre dos opciones, bueno hay una tercera, que sería quedarme en mi casa, esta es la menos probable.

El otro día me encontré con un viejo amigo, hacía tiempo que no sabía de él. También fue del Opus Dei. Estuvimos charlando, con unas cervezas de por medio, un buen rato, recordando cosas, situaciones. Lo pasamos bien. Tiene su idea sobre lo que vivió, como yo tengo las mías. En cualquier caso, cómo cambia el punto de vista de los detalles dependiendo de la cercanía de uno con Dios. Hemos quedado en vernos más frecuentemente.

Qué vergüenzaaa!!!

Mayo 12, 2008 at 10:01 am | In Mis charcos | 8 Comments
Antes de un partido de fútbol 7 en Tajamar

Un momento de parón y uno no se da cuenta de lo rápido que pasa el reloj. Miro el fichero de archivos de este blog y me avergüenza lo poco que he escrito durante lo que llevamos de año.

Recuerdo la noche que comencé el blog, su presentación. Escribía casi todos los días. Luego me he dejado devorar por el activismo. Más me avergüenzo al ver, al leer, como otros no bajan el ritmo a la hora de destruir, utilizando los medios que también les da la red para ello. Será cuestión de reconsiderar, ¡y llevo…!, la jerarquía de mi tiempo.

Lo cierto es que la liga termina en dos semanas. Nuestro equipo ya está salvado matemáticamente a falta de dos jornadas. Tendré más tiempo y que se vayan preparando.
Mientras, de fondo, escucho a Los Secretos.

Vuelta a la normalidad

Abril 7, 2008 at 10:26 am | In Aficiones, Mis charcos, Opus Dei, Opusdei, citasyfrases | 9 Comments
Homenaje de uno del Madrid a los del Atlético
Bueno, pues parece que todo se va asentando, va tomando calma y las cosas se acomodan en el lugar que las corresponde. Aunque el orden, mayormente, depende del que yo de a los asuntos, de cómo establezco las prioridades de cada jornada.

He actuliazado algunos de los blogs que gestiono, poco a poco tengo que ir tomando el ritmo adecuado. He modificado de nuevo este blog y así haré hasta llegar a alguno que me guste realmente. También he cambiado un poquito la barra lateral, pasando a la derecha y alterando de orden para leer los enlaces.

Con respecto al equipo, está prácticamente salvado. Pero no tenemos que confiarnos, pues todos los de abajo pelearán por ocupar nuestra posición. El objetivo cuando cogí el equipo en diciembre era salvar la categoría, pensándolo detenidamente resulta triste, y corto, si desde el principio se hubieran hecho bien ciertas cosas por parte de todos. Se podía haber aspirado a algo más.

De momento, sólo comento estas cosillas, lo importante es pasarse y dejar huella. Mayores párrafos intentaré poner mañana.

Gente corriente, a pie de pista

Enero 17, 2008 at 9:53 am | In Aficiones, Familia, Mis charcos, Mons. Javier Echevarría, Normas de piedad, Opus Dei, Opusdei, Prelado, Santuario de Torreciudad, Torreciudad | 11 Comments

Hoy hace un mes que no actualizado este blog, ¡ya me vale!. Algunos me habéis escrito para preguntarme si me pasaba algo, nada, sólo que no me organizo suficientemente bien y que el dejar las cosas para mañana suele acabar en para nunca o casi nunca. Así que… toca ladrillo.

En este tiempo han ocurrido bastantes cosas, buenas y menos buenas, nada que no pueda tener solución. Hasta unas palabras del Prelado del Opus Dei para mi durante estas Navidades, después que yo le escribiera transcurrido un tiempo de las Jornadas Marianas de la Familia en Torreciudad. Con agradecimiento y alegría las recibí, pues ni me lo esperaba, para que digan luego algunos amigos que la Obra no es una familia, hasta para los cooperadores -mi caso- saca tiempo el Padre.

Con el equipo, progresamos adecuadamente. Eso de entrenar a un grupo de mujeres supone un reto interesante y lleno de gratas sorpresas. Este sábado jugamos en Logroño, donde esperamos sacar algo positivo. El día 1 de febrero jugamos lo que sería la Copa de la Reina pero que se llama Copa de España, por esas historias burocráticas o no se qué.

Según iba conociendo a cada jugadora y viéndolas entrenar, observando su calidad, su carácter, lo primero que me sorprendió era cómo, con la técnica que tenían, podían estar en esa situación en la clasificación. Cuando un equipo entra en la dinámica de perder el peligro es el acostumbrarse a ello. Consideraba también cómo era posible haber llegado a ciertos hábitos de juego, para nada positivos, y la actitud ante el error era bajar los brazos y no pelear la recuperación del balón.

Pues bien, todo eso lo trasladaba a mi vida y el cómo de un día para otro uno no deja de hacer las cosas por que sí, que de un día para otro a uno no le entra una crisis. Todo tiene una raíz y lo que tengo que hacer, siempre tendré que hacerlo, es saber encontrar el origen de algunos comportamientos: comodidad, pereza, para mañana, desde mañana, eso no tiene tanta importancia, por un día no pasa nada, no me entienden, no me quieren (¿entiendo y quiero yo como querría que lo hicieran conmigo?)… Llegaba a la conclusión de la importancia del examen de conciencia, cada noche, con humildad y sinceridad, es un encuentro en el que estamos Dios, mi Ángel Custodio y el que suscribe ¿a quién quiero engañar? Sería del género tonto. Después de cada sesión de entrenamiento, después de cada partido, considero –lo intento por lo menos- todos los detalles, porque el éxito en la competición está en esos pequeños detalles, o que nos cuesta un gol o que metamos un gol.

Otra cosa, que no se me pase. El verano pasado me leí el Compendio del Catecismo, me llevé la agradable sorpresa de encontrar en ese documento que mi vida de piedad, la que he aprendido a vivir en el Opus Dei, está ahí reflejada. Que aspectos como la oración, la Misa, los Sacramentos, el apostolado, la santidad y tantos otros, es obligación de todo hijo de la Iglesia. A esos que se molestan porque haya personas, hombres y mujeres que se esfuerzan por amar a Dios, que quieran que cada vez sean más los que traten al Señor, le conozcan y vivan en gracia, pues no se qué decirles, que consideren sobre si mismos primero y luego que seguiré rezando por ellos para que se acerquen más a Dios. Porque una persona que no está cerca de Dios, no la veo capaz de faltar a la verdad, a la caridad y a la justicia.

Un nuevo ciclo, un nuevo reto

Diciembre 17, 2007 at 11:00 am | In Aficiones, Mis charcos | 21 Comments
En la foto se ve a Natalia (es internacional absoluta) y Rocío, de espaldas está Isa, Bego también aparece
Pues sí, acepté la oferta. El jueves pasado fue mi primer entrenamiento con las chicas y el sábado jugamos en Orense, ¡qué frío que hacía!. Perdimos, pero las sensaciones son muy buenas, hay un auténtico equipazo y jugadoras con una calidad excepcional que nada tienen que envidiar a alguno de la división de honor o de plata. Han venido conmigo al equipo mis amigos Manolo’s para el cuerpo técnico.

Ni que decir tiene que ya he creado un blog, el otro ya no lo llevaré yo -pero seguirá siendo mi club-, iré actualizando según vaya conociendo más detalles sobre este mundo tan apasionante del fútbol sala femenino. De momento, bien, no se qué decir, contento estoy, pero estar con doce mujeres no se yo, ya escribiré sobre cómo va el asunto.

Como casi todo, procuro trasladar los detalles a mi vida personal, qué puedo aprender. De mi marcha de Tres Cantos, dejo grandes amigos, pocos pero muy buenos, me lo han demostrado durante estos cuatro días. Han sido siete años allí con muchas experiencias, con todo tipo de acontecimientos, momentos buenísimos y alegres, otros con amargura y decepciones, pero todos llevados con espítiru deportivo y humano, procurándolo en cualquier caso. Con espíritu sobrenatural lo llevábamos dos o tres, ahí pude hacér más.

Eso sí, llevo unos días en los que tengo mucho más presente a mi madre, a mis tres hermanas y a mis tres sobrinas, todo con tal de alcanzar a comprender mejor la psicología de la mujer. Dicho así, me parece como que no queda como muy bien, pero apelo a vuestra inteligencia y saber para que no se entienda esto, de ninguna de las maneras, como un comentario con otras intenciones. La ilusión es enorme y ya os tendré al tanto de cuando se celebre la Copa de España Femenina, Pinto es el organizador y cuenta con plaza fija.

Hacía tiempo que no utilizaba la web http://www.misas.org/ para los horarios de Misas en mis viajes y tuve suerte pues había prontito muy cerca del hotel, con un retablo precioso.

Han sido casi 19 meses sin la adrenalina de la competición a alto nivel, todavía estoy aterrizando. El haber estado con los pequeñajos de Tres Cantos estos tres meses me han hecho aplicar de otra forma en varios conceptos sobre mi deporte en las tareas de/como entrenador. Estoy orgulloso de haber pertenecido a este Club durante siete años, estoy orgulloso y agradecido por haberme dado tantas oportunidades.

Aunque mi amiga Marta me comentó que en uno de sus blogs pondría un enlace con la noticia, os dejo otros, así alguno se enterará que no soy otro:

Quien quiera una foto mía, ya puede esperar sentado, aquí no la pondré. No me gustaría que dejaran de visitar este blog.

Pasaba por aquí y dejo unas líneas

Diciembre 11, 2007 at 12:16 pm | In Aficiones, Cajón de sastre, Mis charcos, Opus Dei, Opusdei | 7 Comments
Estas son algunas de las jugadoras del equipo al que me refiero (Pianista cuento contigo)
Dentro de lo que es mi tiempo libre, algo de él lo dedico al fútbol sala en mi Club. Desde ayer tengo una oferta deportiva para entrenar un equipo, ¡estoy hecho un pequeño lío!. Utilizo este mi blog para desahogarme un poquito.

La verdad que es un auténtico reto lo que me han propuesto, aún dentro de mi deporte preferido, el entrenar a mujeres supone todo un reto, ¿alguien opina lo contrario?. Es un equipo de división de honor y, parece ser y eso dicen sus directivos, no está cumpliendo los objetivos marcados. Así que, si acepto, me veo creando un bloguer-chat con las blogueras habituales para que me enseñen algo sobre mujeres. Jejejeje, veo oportuno el poner el jejeje, para que se vea mi buena intención con la solicitud de ayuda, jajajaja. El jueves es el día de confirmar algo.

Otra cosa, os doy el enlace de un blog nuevo que desde hoy he puesto en funcionamiento, en vista de que hablan de mi, ¡hablemos sin miedo de todo!: Desde la contraluz.

Tal día como ayer

Diciembre 5, 2007 at 12:20 pm | In Mis charcos, Opus Dei, Opusdei | 3 Comments
Fotografía tomada del blog de mi amigo Javier y que tiene titulada “crecer para dentro”

Ayer fue el cumpleaños de mi madre, recibió un montón de llamadas, pero por el tono me parece que disfrutaba más con las de sus nietos, mis sobrinos, sobre todo con una llamada Bea y que anda por tierras bilbaínas, ¡menuda pieza!. Mañana tendremos comida familiar, nos juntaremos unos cuantos pues somos siete hermanos. Por si acaso, por lo de los siete hermanos, mis padres no son del Opus Dei, bueno, mi padre falleció hace un poco más de once años.

También ayer “celebré” otro aniversario. Un 4 de diciembre de 1978, era lunes, pedía la admisión en el Opus Dei, en plena Novena de la Inmaculada, que se celebraba en el oratorio del Colegio Tajamar. Recuerdo que bajé la cuesta, así llamamos a esa calle, muy contento y con mucha precaución, pues era todo un riesgo bajar solo a esas horas por aquel entonces.

Tenía entonces 15 añitos. La verdad, muy sinceramente os lo cuento, que no recuerdo que me dijeran que no comentara nada en casa con respecto a lo que terminaba de hacer: pitar, que así se llama cuando uno escribe la carta al Padre, el Prelado del Opus Dei, solicitando la admisión en la Obra. Lo que si recuerdo es que nunca oculté en mi casa que frecuentaba un centro del Opus Dei.

El final lo conocéis los que seguís este blog. Lo sucedido en medio, lo voy contando poco a poco en los detalles que he ido escribiendo en este medio. Sin entrar en el fondo, voy exponiendo mis experiencias, las cosas que he vivido en la Obra y cómo las percibo. Hay personas que cuando escriben sus experiencias, lo hacen desde el dolor unas veces, otras desde el resentimiento… en cualquier caso en ocasiones se cuentan hechos muy duros y las leo con mucha atención, pues ajeno no me quedo en absoluto. Me hacen pensar para dentro. Tengo muy claro que el Opus (Dei), es así, que el Opus sin el Dei no sería nada. Tengo muy claro también que el Señor también llama para Él a hombres y mujeres para que sean santos a través de su trabajo profesional y dentro del Opus Dei, es decir con una vocación específica.

Poco a poco, iré contado cosas, detalles, casi nunca sin llegar a contar intimidades -estas me las quedo-, pero sí para que algunos sepamos buscar más y mejor dentro de nosotros. Porque en el corazón, atribuyamos a este órgano este aspecto, es donde se fraguan las verdaderas batallas. Dentro de cada uno de nosotros, en algún momento, algo desajustamos en nuestro trato con Dios. Estamos de paso, camino del cielo, y este camino es duro, nada sencillo y supone actuar como cristianos maduros.
Por cierto, no soy Antonio González, que es amigo mío, numerario del Opus Dei. Alguno de los que leis el blog me conocéis en persona y por ahí he leido que este es un blog suyo. Y otra cosa, quien quiera leer mis cuentas de correo, que me lo diga, pero por favor, no me fastidíes mucho intentando entrar en ellas.

¿Damos un paso más?

Noviembre 15, 2007 at 10:23 am | In Cajón de sastre, Mis charcos, Opus Dei, Opusdei | 14 Comments

A la hora de comenzar a escribir siempre me pongo con una ligera idea, a veces muy remota, de lo que quiero plasmar. Lo que peor llevo son las primeras líneas, pues en ocasiones con la introducción hecha he cambiado sobre la marcha de tema. No se si esto también os ocurrirá a vosotros.

Es cierto, es un hecho viendo la fecha del último post, que hace tiempo que no he “colgado” nada. No por ello he dejado de visitar los clásicos de la red, dejando algún que otro comentario, pocos vale. Hoy tengo varias ideas en la cabeza, pero hay una, sobre todo una, que me ronda bastante últimamente: catequesis.

Más de una vez hemos escuchado que no hay nada más cierto que lo que te enseña la escuela de la vida. Una de las conclusiones a la que podemos llegar, por lo menos yo, es que en este mundo no se trata tanto de convencer a alguien, sino de demostrarles. También aprendí que no hay que dar nada ni por sabido ni por supuesto. ¡Cuánta verdad!

No hace falta más que escuchar, o leer, las noticias cada día. Poco a poco intentan sacar –alejar- a Dios de la persona. Por eso tenemos que “utilizar”, qué mal suena ¿no?, el cara a cara, que lo que decimos tenga sintonía con lo que vivimos. ¿Por qué nos avergonzamos de nuestra condición de cristianos? ¿Luego nos lamentamos de lo que pasa?

También, aunque tengo que seguir pensando sobre estos temas, hay bastante de comodidad -sin generalizar, claro- cuando se dice que se pierde la fe; me falta libertad; no tengo paz… Si me preguntas, ¿cuándo has sido verdaderamente feliz? No tengo más remedio que responder la verdad: cuando más cerca de Dios estaba. En esos momentos, en el trato sincero con el Señor, uno siente la auténtica libertad, la auténtica paz. Dejamos de tener esos sentimientos, cuando cambiamos el orden de valores, cuando anteponemos el yo a cualquier circunstancia y dejamos a Dios y a los demás aparcados. Entonces entra nuestra vena crítica de todo y lo único que tenemos que realizar no lo hacemos: examen de conciencia y ser sinceros para encontrar en nosotros mismos “las causas” de los defectos de los demás.

Al final, ¿veis?, no escribí de lo que de verdad quería Se que tengo que actualizar más este blog, pero también podéis visitar el apartado de “otros blogs”. Al tiempo, que es de los mejores aliados que tenemos, o no. Se verá, depende de cada uno, de nadie más.

Poseedores de la verdad

Octubre 29, 2007 at 11:30 am | In Cajón de sastre, Mis charcos, Opus Dei, Opusdei | 11 Comments

(Fotografía del blog Garaje La Luna)

Vivimos de tal manera que nos movemos como seres infalibles, los demás son los que se equivocan, ¡miradme, soy vuestro ejemplo!, decimos.

Estamos aparcando a Dios de forma sutil, anteponemos lo “mío” por lo “nuestro”, el “yo” por el “nos” o el “vos”. Estamos perdiendo perspectiva, no nos percatamos que a Dios le tendremos, ¡le tenemos!, siempre. Nos falta fe.

Hay quienes no conocen a Dios; hay quienes, por la falta de trato con Él, se han instalado en su castillo y dudan de la sobrenaturalidad de la Iglesia y de casi todo lo que la conforma, como fruto de esto llegan a perder la fe, eso dicen, echando la culpa a otros de apartar a Dios de sus vidas.

Leía no hace mucho en un periódico gratuito, en una sección en la que preguntaban a padres sobre la religión en los colegios, que una madre decía que había elegido que su hijo no estudiara religión, que esa opción se la dejaba para cuando fuera mayor y que, así lo decía, ella misma creaba su religión. Religión a la medida, conductas morales a nuestra conveniencia, argumentos para justificar nuestra falta de compromiso.

Últimamente me pregunto sobre cómo ser más objetivo o en qué momento uno es más objetivo. Después de tantas equivocaciones, uno termina por concluir que el mejor lugar donde encontrar esa objetividad -sinceridad y valentía para enfrentarse a la verdad- es delante de Jesús Sacramentado. No se trata sólo, que es mucho, de contarle nuestras cosas, sino también el tener la disposición de saber escucharle; afrontar esos golpes en el alma, eso que “agita” a veces nuestra conciencia, sobre las cosas en las que hay que poner orden en nuestros quehaceres.

Es posible, cada uno es cada uno, que bastantes de los problemas que tenemos, incluso aquellos a los que no terminamos de dar una solución definitiva, sea por nuestra falta de presencia de Dios.

Me paro aquí. Quería escribir sobre otros asuntos, de cómo alucino con aquellos que saben interpretar fidedignamente, los demás no saben o no sabemos, los documentos eclesiásticos, de qué es de Dios o qué no es. Nosotros, ¿somos de Dios o nos inventamos también nuestra religión?

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