Reflejos de historias

octubre 1, 2009 a las 9:20 am | Escrito en amistad, Cajón de sastre, Caridad, citasyfrases, Frases, Mis charcos, San Agustín | Deja un comentario

Ahora: si hay alguno que llamado por ti escuchó tu voz y pudo evitar los delitos que ahora recuerdo y confieso y que él puede leer aquí, no se burle de mí, que estando enfermo fui curado por el mismo médico a quien él le debe el no haberse enfermado; o por mejor decir, haberse enfermado menos que yo. Ese debe amarte tanto como yo, o más todavía; viendo que quien me libró a mí de tamañas dolencias de pecado es el mismo que lo ha librado a él de padecerlas.

Las Confesiones. San Agustín, Libro II, capítulo 7.

Colorín, colorado

septiembre 1, 2009 a las 8:08 am | Escrito en Mis charcos | Deja un comentario
Es una lástima que no sea capaz de organizarme mejor. Ente la pereza, la comodidad, mis quehaceres… nada, que no me organizo.
Revisando este tiempo atrás, cambiaría muchas cosas, sobre todo aquellas en las que me he equivocado -demasiadas- y que ni aún así he logrado aprender. Tengo el mañana, como aspecto positivo.
Muy dificilmente volveré a escribir, pero aquí quedan casi tres años.

Reencuentro con un amigo

julio 29, 2009 a las 7:41 am | Escrito en Cajón de sastre, foro Opus Dei al día, foro sobre el Opus Dei, Mis charcos, Opus Dei, Opus Dei al día, Opusdei | Deja un comentario

No recuerdo bien cuánto tiempo hacía que no nos veíamos, pero más de quince años seguro. Coincidimos una temporada trabajando en las EFAS (Escuelas Familiares Agrarias), en Madrid. De las cosas buenas que tiene Internet es la posibilidad de encontrar a gente; después de intentarlo durante un tiempo, le tenía ligeramente situado por la zona de Castilla León. En el mes de mayo me dio por buscar y “date”, ese día le entrevistaban en un periódico digital, hablando de la empresa en la que trabaja. Nada como buscar los datos de dicha empresa, una llamada y, por fin, quedamos hace dos domingos, en una visita que hizo a Madrid. Me reencontré con Eugenio.

Lleva más de una década en Valladolid, allí vive con su mujer y sus tres hijos. Da mucha alegría este tipo de reencuentros, por lo menos a mi. Tenía la sensación de que no hacía tanto que no nos veíamos, todo el tiempo transcurrido me pareció nada. Hablamos, me preguntó, pregunté. Nos pusimos al día en personas, “marujeamos” un rato. Recordamos sucesos, anécdotas. Fue muy bueno y muy corto el rato.

El es supernumerario del Opus Dei, cuando le conocí ya lo era. Me preguntó –anteponiéndome que si quería le respondiera- por qué dejé la Obra. Le dije, más o menos, algo. Después de casi veinte años de haberme ido del Opus Dei, sigo sin encontrar una respuesta clara a mi marcha. Bueno, si: yo. No me voy a extender en los motivos, quedan entre el Señor y yo, y quien corresponda.

Cuando leo, y escucho, testimonios de personas que fueron de la Obra, procuro ponerme en su lugar y “comparar” con lo que yo viví siendo del Opus Dei. Tengo que reconocer que en bastantes ocasiones –y no exagero- no tiene nada que ver lo que he leído con lo que he vivido. De hecho en alguna ocasión he quedado en persona, cara a cara, con algunos de los que escriben en una web cuyo objeto es la de “desenmascarar” las mentiras del Opus Dei y hemos charlado durante largas horas, sacando mis conclusiones, como supongo que la otra parte también lo hiciera. Y me duele.

Me duele, porque veo parte de mi vida en ellos, en el sentido de no haberme enterado de que la vocación al Opus Dei es una vocación a la santidad, por lo tanto, no me enteré que tenía que ser santo, esforzarme en ello. Y tengo que decir que la vida que llevaba en mi última etapa no era, desde luego, ejemplo de un cristiano en busca de su identificación con Cristo. He comentado en varias ocasiones que la culpa de mis actos es solamente mía, no culpo a los demás de mis errores. Y de esa web he aprendido a encontrarme porque he visto detalles que antes no había percibido, descubriendo horizontes que me han dejado con la boca abierta, de mi torpeza, claro. Por ello a veces dejo mis “perlas” en el foro de Opus Dei al día.

Ayer leí sobre mí, no es que hablaran de mí. Haciendo mi rato de lectura espiritual, me dio un pedazo de colleja el Señor con un párrafo. Me estaba hablando claro sobre unos asuntos que tenemos. Conclusión: oración, pero no sólo hablar, también escuchar. Y por lo noche, un buen examen de conciencia en el que sea objetivo a lo hora de puntuarme, me va la eternidad.

Y seguro que mañana vuelvo a caer, pero no importa las veces que caiga, importa las veces que me levente. Es curioso esta última frase la tiene tatuada un jugador del Atlético de Madrid en uno de sus brazos, y de esto saben mucho los de este equipo.

Reencuentro con un amigo

julio 29, 2009 a las 7:41 am | Escrito en Cajón de sastre, foro Opus Dei al día, foro sobre el Opus Dei, Mis charcos, Opus Dei, Opus Dei al día, Opusdei | Deja un comentario

No recuerdo bien cuánto tiempo hacía que no nos veíamos, pero más de quince años seguro. Coincidimos una temporada trabajando en las EFAS (Escuelas Familiares Agrarias), en Madrid. De las cosas buenas que tiene Internet es la posibilidad de encontrar a gente; después de intentarlo durante un tiempo, le tenía ligeramente situado por la zona de Castilla León. En el mes de mayo me dio por buscar y “date”, ese día le entrevistaban en un periódico digital, hablando de la empresa en la que trabaja. Nada como buscar los datos de dicha empresa, una llamada y, por fin, quedamos hace dos domingos, en una visita que hizo a Madrid. Me reencontré con Eugenio.

Lleva más de una década en Valladolid, allí vive con su mujer y sus tres hijos. Da mucha alegría este tipo de reencuentros, por lo menos a mi. Tenía la sensación de que no hacía tanto que no nos veíamos, todo el tiempo transcurrido me pareció nada. Hablamos, me preguntó, pregunté. Nos pusimos al día en personas, “marujeamos” un rato. Recordamos sucesos, anécdotas. Fue muy bueno y muy corto el rato.

El es supernumerario del Opus Dei, cuando le conocí ya lo era. Me preguntó –anteponiéndome que si quería le respondiera- por qué dejé la Obra. Le dije, más o menos, algo. Después de casi veinte años de haberme ido del Opus Dei, sigo sin encontrar una respuesta clara a mi marcha. Bueno, si: yo. No me voy a extender en los motivos, quedan entre el Señor y yo, y quien corresponda.

Cuando leo, y escucho, testimonios de personas que fueron de la Obra, procuro ponerme en su lugar y “comparar” con lo que yo viví siendo del Opus Dei. Tengo que reconocer que en bastantes ocasiones –y no exagero- no tiene nada que ver lo que he leído con lo que he vivido. De hecho en alguna ocasión he quedado en persona, cara a cara, con algunos de los que escriben en una web cuyo objeto es la de “desenmascarar” las mentiras del Opus Dei y hemos charlado durante largas horas, sacando mis conclusiones, como supongo que la otra parte también lo hiciera. Y me duele.

Me duele, porque veo parte de mi vida en ellos, en el sentido de no haberme enterado de que la vocación al Opus Dei es una vocación a la santidad, por lo tanto, no me enteré que tenía que ser santo, esforzarme en ello. Y tengo que decir que la vida que llevaba en mi última etapa no era, desde luego, ejemplo de un cristiano en busca de su identificación con Cristo. He comentado en varias ocasiones que la culpa de mis actos es solamente mía, no culpo a los demás de mis errores. Y de esa web he aprendido a encontrarme porque he visto detalles que antes no había percibido, descubriendo horizontes que me han dejado con la boca abierta, de mi torpeza, claro. Por ello a veces dejo mis “perlas” en el foro de Opus Dei al día.

Ayer leí sobre mí, no es que hablaran de mí. Haciendo mi rato de lectura espiritual, me dio un pedazo de colleja el Señor con un párrafo. Me estaba hablando claro sobre unos asuntos que tenemos. Conclusión: oración, pero no sólo hablar, también escuchar. Y por lo noche, un buen examen de conciencia en el que sea objetivo a lo hora de puntuarme, me va la eternidad.

Y seguro que mañana vuelvo a caer, pero no importa las veces que caiga, importa las veces que me levente. Es curioso esta última frase la tiene tatuada un jugador del Atlético de Madrid en uno de sus brazos, y de esto saben mucho los de este equipo.

Cuidado de los detalles

abril 14, 2009 a las 10:33 am | Escrito en Aficiones, Cajón de sastre, Lucha y deporte, Mis charcos | Deja un comentario
Esta foto es del partido que jugamos el pasado 14 de febrero en nuestro pabellón contra el Barça, ¡¡¡ganamos!!!

Al igual que el curso académico, la competición deportiva está llegando a sus últimos momentos. El División de Honor masculino -también tenemos uno femenino- se está jugando estar en los play off que dan la posibilidad de pelear por el título de liga. El femenino está realizando una magnífica temporada, después de superar el año pasado la novatada del ascenso que supuso pasarlo muy mal, deportivamente, hasta conseguir salvar la categoría. En las categorías inferiores tenemos luces y sombras, pero cumplimos con los objetivos marcados que están dentro de la formación integral que nos propusimos: formar hombres y jugadores, además unido, sin importar los resultados -pero queremos ganar, conste- y sí el inculcarles valores humanos dentro de la competición.

Los más grandes en los entrenamientos ahora afinan más, mucho más. Nos es momento de descuidos, sabiendo asumir las derrotas -como la del sábado pasado- aprendiendo de ellas, como también lo hacemos cuando ganamos. Porque sobre las batallas concluidas, ganar o perder, poco valen para la siguiente, pues es otra nueva y contra otro rival distinto.

En estos momentos un partido lo puede decidir un detalle, la falta de atención puede suponer un revés tan grande que luego vayas arrastrando durante el resto del choque. Hay que estar con los cinco sentidos bien dispuestos y además el jugador debe mantenerse atento a las indicaciones del entrenador, pues este es el que maneja toda la información y sabe muy bien cómo utilizar sus armas -los jugadores que el club ha puesto a su disposición- para sacar adelante cada encuentro. ¿Virtudes que se manejan? La humildad, tanto el entrenador como el jugador, al primero que no le entre un ataque de “entrenador” y esté al servicio de su plantilla, y el segundo que sepa aplicarse en las indicaciones recibidas, pues las órdenes dadas es para el conjunto del equipo, aunque siempre existe la indicación concreta y detallada para cada uno sobre los aspectos del juego propio y del contrario. Como se puede ver la humildad lleva consigo la disponibilidad, el luchar por hacer bueno al compañero, para que juntos superen al rival.

Se trata de eso, de ganar al rival en el minuto 40. De nada me vale ir ganando durante 39 minutos por delante si en el último lo tiramos por falta de atención o por no pedir un cambio cuando ya físicamente no podemos dar más o porque el entrenador se haya podido descuidar en algo. Hay que superar al rival técnica, física, táctica y psicológicamente. Nunca ha sabido mejor una victoria que se ha cimentado en un esfuerzo terrible, la recompensa que da lo paga sobradamente.

Cuidado de los detalles

abril 14, 2009 a las 10:33 am | Escrito en Aficiones, Cajón de sastre, Lucha y deporte, Mis charcos | Deja un comentario
Esta foto es del partido que jugamos el pasado 14 de febrero en nuestro pabellón contra el Barça, ¡¡¡ganamos!!!

Al igual que el curso académico, la competición deportiva está llegando a sus últimos momentos. El División de Honor masculino -también tenemos uno femenino- se está jugando estar en los play off que dan la posibilidad de pelear por el título de liga. El femenino está realizando una magnífica temporada, después de superar el año pasado la novatada del ascenso que supuso pasarlo muy mal, deportivamente, hasta conseguir salvar la categoría. En las categorías inferiores tenemos luces y sombras, pero cumplimos con los objetivos marcados que están dentro de la formación integral que nos propusimos: formar hombres y jugadores, además unido, sin importar los resultados -pero queremos ganar, conste- y sí el inculcarles valores humanos dentro de la competición.

Los más grandes en los entrenamientos ahora afinan más, mucho más. Nos es momento de descuidos, sabiendo asumir las derrotas -como la del sábado pasado- aprendiendo de ellas, como también lo hacemos cuando ganamos. Porque sobre las batallas concluidas, ganar o perder, poco valen para la siguiente, pues es otra nueva y contra otro rival distinto.

En estos momentos un partido lo puede decidir un detalle, la falta de atención puede suponer un revés tan grande que luego vayas arrastrando durante el resto del choque. Hay que estar con los cinco sentidos bien dispuestos y además el jugador debe mantenerse atento a las indicaciones del entrenador, pues este es el que maneja toda la información y sabe muy bien cómo utilizar sus armas -los jugadores que el club ha puesto a su disposición- para sacar adelante cada encuentro. ¿Virtudes que se manejan? La humildad, tanto el entrenador como el jugador, al primero que no le entre un ataque de “entrenador” y esté al servicio de su plantilla, y el segundo que sepa aplicarse en las indicaciones recibidas, pues las órdenes dadas es para el conjunto del equipo, aunque siempre existe la indicación concreta y detallada para cada uno sobre los aspectos del juego propio y del contrario. Como se puede ver la humildad lleva consigo la disponibilidad, el luchar por hacer bueno al compañero, para que juntos superen al rival.

Se trata de eso, de ganar al rival en el minuto 40. De nada me vale ir ganando durante 39 minutos por delante si en el último lo tiramos por falta de atención o por no pedir un cambio cuando ya físicamente no podemos dar más o porque el entrenador se haya podido descuidar en algo. Hay que superar al rival técnica, física, táctica y psicológicamente. Nunca ha sabido mejor una victoria que se ha cimentado en un esfuerzo terrible, la recompensa que da lo paga sobradamente.

Crisis

diciembre 24, 2008 a las 9:13 am | Escrito en Cajón de sastre, Madre Teresa de Calcuta, Mis charcos | Deja un comentario

Y no me estoy refiriendo a la económica, que existe. En una sociedad en la que hay personas que están poniendo todo su empeño en arrancar a Dios del mundo, todavía existe -en el interior incluso de esos- un algo de inquietud por lo divino. Se trata de estar atento para ayudarles.

Suelo ir a misa de ocho de la mañana a una iglesia del barrio de Salamanca, voy un poco antes para hacer un rato de oración. Todos los días pasan personas que están un rato en la iglesia, rezando, pidiendo, lo que sea. Algo las mueve a pasar para contar sus cosas al Señor. Desde señoras que se sientan y al rato marchan, un señor con su ropa de trabajo que entra por una puerta y sale por la otra, previo paso de estar un rato de rodillas. Así unos cuantos. Hoy también ha sucedido algo que me ha dado alegría y es que había cola para confesarse, y para ello había que madrugar. La gracia está al alcance de todos.

Lo que pienso que nos falta es valentía y coherencia. Valentía para no avergonzarnos de quienes somos y lo que hacemos. Coherencia para que nuestra vida sea igual en todos los lugares en los que nos movemos. Como decía la Madre Teresa de Calcuta predicar el Evangelio con nuestras acciones. No se trata de sermonear, muchas veces, las más, es cuestión de que los demás vean en nosotros nuestro ejemplo de vida. Mas vale una vez rojo que ciento amarillo, dice el refrán. Aunque me gusta mucho más aquello que dijeron los Apóstoles en los Hechos: no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído. Cada uno sabrá hasta dónde llega con eso de la unidad de vida o la doble vida, depende de cómo se mire.

Hoy hace dos años que comencé este blog. Cumple con lo que me propuse, porque se que llega donde quiero que lo haga. Trabajo cuesta, pero merece la pena.

¡Feliz Navidad!

Crisis

diciembre 24, 2008 a las 9:13 am | Escrito en Cajón de sastre, Madre Teresa de Calcuta, Mis charcos | Deja un comentario

Y no me estoy refiriendo a la económica, que existe. En una sociedad en la que hay personas que están poniendo todo su empeño en arrancar a Dios del mundo, todavía existe -en el interior incluso de esos- un algo de inquietud por lo divino. Se trata de estar atento para ayudarles.

Suelo ir a misa de ocho de la mañana a una iglesia del barrio de Salamanca, voy un poco antes para hacer un rato de oración. Todos los días pasan personas que están un rato en la iglesia, rezando, pidiendo, lo que sea. Algo las mueve a pasar para contar sus cosas al Señor. Desde señoras que se sientan y al rato marchan, un señor con su ropa de trabajo que entra por una puerta y sale por la otra, previo paso de estar un rato de rodillas. Así unos cuantos. Hoy también ha sucedido algo que me ha dado alegría y es que había cola para confesarse, y para ello había que madrugar. La gracia está al alcance de todos.

Lo que pienso que nos falta es valentía y coherencia. Valentía para no avergonzarnos de quienes somos y lo que hacemos. Coherencia para que nuestra vida sea igual en todos los lugares en los que nos movemos. Como decía la Madre Teresa de Calcuta predicar el Evangelio con nuestras acciones. No se trata de sermonear, muchas veces, las más, es cuestión de que los demás vean en nosotros nuestro ejemplo de vida. Mas vale una vez rojo que ciento amarillo, dice el refrán. Aunque me gusta mucho más aquello que dijeron los Apóstoles en los Hechos: no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído. Cada uno sabrá hasta dónde llega con eso de la unidad de vida o la doble vida, depende de cómo se mire.

Hoy hace dos años que comencé este blog. Cumple con lo que me propuse, porque se que llega donde quiero que lo haga. Trabajo cuesta, pero merece la pena.

¡Feliz Navidad!

Crisis

diciembre 24, 2008 a las 9:13 am | Escrito en Cajón de sastre, Madre Teresa de Calcuta, Mis charcos | 9 comentarios

Y no me estoy refiriendo a la económica, que existe. En una sociedad en la que hay personas que están poniendo todo su empeño en arrancar a Dios del mundo, todavía existe -en el interior incluso de esos- un algo de inquietud por lo divino. Se trata de estar atento para ayudarles.

Suelo ir a misa de ocho de la mañana a una iglesia del barrio de Salamanca, voy un poco antes para hacer un rato de oración. Todos los días pasan personas que están un rato en la iglesia, rezando, pidiendo, lo que sea. Algo las mueve a pasar para contar sus cosas al Señor. Desde señoras que se sientan y al rato marchan, un señor con su ropa de trabajo que entra por una puerta y sale por la otra, previo paso de estar un rato de rodillas. Así unos cuantos. Hoy también ha sucedido algo que me ha dado alegría y es que había cola para confesarse, y para ello había que madrugar. La gracia está al alcance de todos.

Lo que pienso que nos falta es valentía y coherencia. Valentía para no avergonzarnos de quienes somos y lo que hacemos. Coherencia para que nuestra vida sea igual en todos los lugares en los que nos movemos. Como decía la Madre Teresa de Calcuta predicar el Evangelio con nuestras acciones. No se trata de sermonear, muchas veces, las más, es cuestión de que los demás vean en nosotros nuestro ejemplo de vida. Mas vale una vez rojo que ciento amarillo, dice el refrán. Aunque me gusta mucho más aquello que dijeron los Apóstoles en los Hechos: no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído. Cada uno sabrá hasta dónde llega con eso de la unidad de vida o la doble vida, depende de cómo se mire.

Hoy hace dos años que comencé este blog. Cumple con lo que me propuse, porque se que llega donde quiero que lo haga. Trabajo cuesta, pero merece la pena.

¡Feliz Navidad!

Un 4 de diciembre

diciembre 4, 2008 a las 10:01 am | Escrito en Familia, Mis charcos, Novena de la Inmaculada, Opus Dei | Deja un comentario

Hoy justo es el meridiano de la Novena de la Inmaculada. Mucha gente vive esta costumbre de preparar esta fiesta de la Virgen. En bastantes lugares se celebra una Misa donde van personas que quieren honrar a nuestra Madre, con propósitos. Aunque es un acto multitudinario, cada uno lo vive interiormente y acude a la intercesión de María para pedir por lo que necesita o por quién lo necesita. Son días en los que parece que el cielo está más abierto a concedernos más luces, más gracia, para nuestros avatares diarios. No olvidemos, que también en el trato con Dios, como con las personas, el amor es cosa de dos. Él ya se anticipa, resta poner nuestra aportación a esa relación, cada uno según su generosidad.

Hoy es el cumpleaños de mi madre. Toda una señora, madre de siete hijos y con una gran capacidad de sacrificio por su familia. Como todas las madres, lo lleva en silencio, pero no consigue que pase desapercibido.

También hoy hace años que pedí la admisión en el Opus Dei. Ese día lo tengo grabado como que bastante fuerte. Recuerdo casi todo el día. Tenía 15 años, y recuerdo cómo Dios se fue metiendo en mi vida en la medida que yo le trataba más con unas normas de piedad que procuraba rezar durante el día. Partió de mi la idea de pedir la admisión, tenía la impresión que el Señor me estaba pidiendo algo y esa era la forma concreta de cumplir su voluntad. También recuerdo cómo en la medida que dejé de ir frecuentando esas prácticas de piedad, cada día estaba más cerca de la puerta de salida del Opus Dei. Uno siempre se las apaña para dejar el último lo más importante, dando prioridades a temas un tanto más vanales. Por eso qué importante es que cuando algo me viene y es urgentísimo dar una solución, procuro pensar en las consecuencias que esa decisión -sobre el tema en cuestión- tendrá para el futuro.
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