La situación de un equipo.

Febrero 27, 2007 at 7:41 am | In Aficiones, Los demás, Opus Dei | No Comments

(Nuestro equipo “grande” en un partido, somos los de gris y es en nuestro pabellón).

Tenemos un equipo filial que compite en Nacional A, viene a ser la tercera categoría a nivel nacional. El equipo es muy joven y en momentos decisivos de cada encuentro le falta la experiencia necesaria para saber jugar esos minutos tan díficiles, con tranquilidad y sabiendo manejar lo que los técnicos llaman el “tiempo de partido”.

En la actualidad ocupamos puestos de descenso y en los dos siguientes encuentros jugaremos contra rivales directos para esas plazas. El jueves pasado me acerqué al entrenamiento, es una de mis responsabilidades en el Club, y estuve hablando con cada persona que integra la plantilla: cuerpo técnico y jugadores. Con motivo del blog que tenemos, hice una foto a cada uno y les pedía que me dieran un titular para añadirlo después.

Algunos me preguntaban que qué decían, la mayoría. Les comentaba que se olvidaran de lo hecho y pasado hasta ahora y que pensaran en lo que tenía que ocurrir desde ese momento. Conseguimos aportar un punto optimista al asunto y al que más había que animar en su trabajo era al entrenador. Entrenador = de los oficios más solitarios del mundo, tiene que animar y motivar a sus jugadores y ¿quién le anima a él? He vivido ese tipo de situaciones y francamente se pasa muy mal. Dando vueltas a posibles soluciones, en cada jugador, en cada situación.

Desesperanza. Algunos tenían esa palabra metida en su cabeza y dentro de sus sentimientos para afrontar el tramo final de la competición. Desesperanza, así nos podemos sentir nosotros cuando vemos, oimos o leemos ciertos tipos de noticias. Lo más triste es que con “ciertas” noticias podemos habernos acostumbrado o, no se qué es peor, damos por perdida la batalla.

El sábado pasado, hablando con un amigo, me comentaba que si los hombres nos quisiéramos de verdad, mirad como se quieren, las cosas tenderían a cambiar. Más díficiles tuvieron las cosas los primeros cristianos: persecución, martirio, circo … y no se escondían: vivían su fe con integridad y se querían. Eran valientes, su fe y su amor a Cristo no les permitía pactar.

Todos los días recibo un mail de la Oficina de Información del Opus Dei, hoy he recibido el siguiente que transcribo literalmente:

¡Todos somos hermanos!.

“Escribió también el Apóstol que “no hay distinción de gentil y judío, de circunciso y no circunciso, de bárbaro y escita, de esclavo y libre, sino que Cristo es todo y está en todos”.

Estas palabras valen hoy como ayer: ante el Señor, no existen diferencias de nación, de raza, de clase, de estado… Cada uno de nosotros ha renacido en Cristo, para ser una nueva criatura, un hijo de Dios: ¡todos somos hermanos, y fraternalmente hemos de conducirnos!” (Surco, 317).

“Ante el hambre de paz, hemos de repetir con San Pablo: Cristo es nuestra paz, pax nostra. Los deseos de verdad deben recordarnos que Jesús es el camino, la verdad y la vida. A quienes aspiran a la unidad, hemos de colocarles frente a Cristo que ruega para que estemos consummati in unum, consumados en la unidad. El hambre de justicia debe conducirnos a la fuente originaria de la concordia entre los hombres: el ser y saberse hijos del Padre, hermanos.Paz, verdad, unidad, justicia. ¡Qué difícil parece a veces la tarea de superar las barreras, que impiden la convivencia humana! Y, sin embargo, los cristianos estamos llamados a realizar ese gran milagro de la fraternidad: conseguir, con la gracia de Dios, que los hombres se traten cristianamente, llevando los unos las cargas de los otros, viviendo el mandamiento del Amor, que es vínculo de la perfección y resumen de la ley.” (Es Cristo que pasa, 157).

Globalidad y solidaridad.

Febrero 26, 2007 at 10:26 am | In Colaboraciones, Joseja Ávila, Los demás | No Comments

Vivimos en un mundo tan global, que nos enteramos en tiempo real de lo sucedido a 10.000 km de nuestra casa, pero en cambio pueden pasar semanas sin saber que al vecino de arriba le han operado de apendicitis.

Podemos conmovernos ante la imagen de un niño desamparado por la última riada en un país centroamericano, pero ni miramos a la cara al pobre que nos pide una limosna en la calle.

Despreciamos los programas del corazón, donde se habla sin recato de las intimidades personales, pero en cambio aprovechamos el descanso de media mañana en el trabajo, para difundir los últimos chismes que se comentan de fulanito.

Si de verdad queremos ser solidarios, empecemos por serlo con los que tenemos más cerca, de lo contrario estaremos viviendo una triste ficción.

José Javier Ávila Martínez.

Gladiator y veremos cómo finaliza esto que escribo …

Febrero 21, 2007 at 9:45 am | In Cruz, El Papa, Los demás, Mis charcos | 5 Comments

Por si acaso me lío, detrás de este escrito está en mi cabeza el mensaje del Papa para la Cuaresma. Por lo menos eso intentaré.

Durante la estancia en Roma de Máximo con sus amigos gladiadores para participar en los “juegos” que organizaba el César, hay una escena que es cuando el general accede a ser visitado por el senador Graco, acompañado por la hermana de César. Durante la conversación, después de exponer Graco la necesidad de instaurar la república y que el poder volviera a recaer en el pueblo, el general le dice qué tiene que hacer. El senador se “asusta”, pues piensa que lo que quiere el gladiador es un golpe de mando, en ese momento es cuando Máximo dice: “Basta ya de medias tintas y de hablar”. ¡Tomaaaa!.

Ayer tuve retiro, una vez al mes lo tenemos, dura una hora y media y merece la pena repasar un poco cómo marchan los propósitos del curso de retiro. Entre otras cosas, leí un poco más detenidamente el mensaje de Benedico XVI para este tiempo. Muchas veces reaccionamos al leer o escuchar algo que aunque es obvio y lo sabemos, en ese momento nos traspasa el corazón y llega a nuestra alma. “Queridos hermanos y hermanas, ¡miremos a Cristo traspasado en la Cruz! Él es la revelación más impresionante del amor de Dios”, nos recuerda lo que ya había dicho Jesús, lo de aquel que da su vida por un amigo. Dios tomó cuerpo, alma y voz de hombre por nosotros, por el inmenso amor que nos tiene, a todos. Dios es un amante insaciable, “en la Cruz Dios mismo mendiga el amor de su criatura: Él tiene sed del amor de cada uno de nosotros”, quiere que le queramos, que le busquemos, no se cansa NUNCA de nuestras fragilidades y siempre nos está esperando.
Cuando entrenaba les decía a los jugadores, cuando el resultado del partido no era favorable, que teníamos que tener capacidad de superación, capacidad de sacrificio. “Capacidad”, me gusta esta palabra, uno de sus significados es: “aptitud, talento, cualidad que dispone a alguien para el buen ejercicio de algo”.
Sigue hablando el Papa: “Jesús dijo: “Yo cuando sea elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí”. La respuesta que el Señor desea ardientemente de nosotros es ante todo que aceptemos su amor y nos dejemos atraer por Él. Aceptar su amor, sin embargo, no es suficiente. Hay que corresponder a ese amor y luego comprometerse a comunicarlo a los demás: Cristo “me atrae hacia sí” para unirse a mí, para que aprenda a amar a los hermanos con su mismo amor”. Nos pide compromiso. Nosotros también somos apóstoles y Dios nos ha puesto en este momento de la vida para “hacer historia”. Dicen que fray ejemplo es el mejor predicador. ¿Procuramos que los demás, los que tenemos a nuestro alrededor, con los que tenemos conversaciones boca-oreja, no internet (que también), conozcan al Señor, le traten?. Dios nos los pone a nuestro lado, tenemos la necesidad, y la urgencia, de recristianizar el mundo. En el tomo III del libro de Andrés Vázquez de Prada, sobre el Fundador del Opus Dei, uno de los pies de página dice lo siguiente (prefiero ponerlo íntegro, el número de la nota es el 88): Ya en las primeras páginas de sus Apuntes, en 1930, se encuentra, archirrepetida, esta jaculatoria: O.c.P.a.I.p.M.: Omnes cum Petro ad Iesum per Mariam. Frase que con el Regnare Christum volumus y el Deo omnis gloria, expresa los tres fines de la Obra: Reinado efectivo de Cristo, toda la gloria de Dios, almas (Apuntes, n. 171, del 10-III-1931; cfr. ibidem, n. 65, del 16-VI-1930, n. 72, del 5-VII-1930, n. 77, del 28-VII-1930, n. 172, del 10-III-1931, etc.). Esta jaculatoria también pasará a Camino, n. 833.

Continuemos con el mensaje. “La sangre, símbolo del amor del Buen Pastor, llega a nosotros especialmente en el misterio eucarístico: “La Eucaristía nos adentra en el acto oblativo de Jesús… nos implicamos en la dinámica de su entrega”. Vivamos, pues, la Cuaresma como un tiempo “eucarístico”, en el que, aceptando el amor de Jesús, aprendamos a difundirlo a nuestro alrededor con cada gesto y palabra. De ese modo contemplar “al que traspasaron” nos llevará a abrir el corazón a los demás reconociendo las heridas infligidas a la dignidad del ser humano; nos llevará, particularmente, a luchar contra toda forma de desprecio de la vida y de explotación de la persona y a aliviar los dramas de la soledad y del abandono de muchas personas”. Almas de Eucaristía. Cuando recibimos a Jesús ¿nuestro cuerpo y nuestra alma están verdaderamente limpios, nos damos cuenta de que, durante esos momentos que le tenemos, somos “sagrarios con patas”? ¿Valoramos con generosidad el gesto amoroso de todo un Dios que se humilla en un trozo de pan, le recibimos con rutina?.

La Cuaresma es un tiempo que nos cuesta vivir, por todo aquello que supone privaciones: ayuno, abstinencia, cruz … Solemos pactar con nuestros bienes, con nuestra comodidad y eso nos convierte en pequeños burgueses. Hacemos de algo material que es bueno en algo que nos aparta de Dios, por nuestro apego a ello, por el desorden que damos en la jerarquía del amor. Es curioso, a veces nos quedamos en lo que Dios nos pide y nos olvidamos de lo que Dios nos da. Cuanto más nos llenemos de Dios, nuestro corazón se dilatará mucho más en amor a los demás, en detalles de servicio, como nos recuerda el Papa: “Que la Cuaresma sea para todos los cristianos una experiencia renovada del amor de Dios que se nos ha dado en Cristo, amor que por nuestra parte cada día debemos “volver a dar” al prójimo, especialmente al que sufre y al necesitado. Sólo así podremos participar plenamente de la alegría de la Pascua”.

Un buen propósito para el comienzo de este tiempo: una buena confesión contrita y completa, dejando en ella todo aquello que suponga tan sólo la posibilidad de alejarnos de la auténtica felicidad que es vivir en gracia. Prevenir antes que poner tiritas. Dejarnos esculpir como el escultor a la piedra. Decía Miguel Ángel que él no tenía mérito, que sólo quitaba lo que sobraba para sacar al David. Como el barro en manos del alfarero, ¡qué recuerdos!. ¡Dios nos quiere!, después de cada confesión, después de un acto de desagravio: ¡recomienzo!.

Generosidad y humildad. La primera para corresponder a tanto que se nos da, la segunda para pedir perdón si no correspondemos adecuadamente y para que no nos fiemos tan sólo de nuestras fuerzas. Pedír a María que nos ayude a ser recios y valientes, para acompañarla al pie de la Cruz.

¡BASTA YA DE MEDIAS TINTAS Y DE HABLAR!

Unas preguntas …

Febrero 15, 2007 at 12:11 pm | In Cruz, Los demás | 2 Comments

¿Recuerdo con frecuencia que soy hijo de Dios? ¿He hecho hoy algo por Dios, por los demás y por mí?. El por es darle al alma lo mejor, recibir al Señor en la Eucaristía y tratarlo en la oración. El cuerpo la postura que prefiere es la horizontal, pero hay que tratarle con exigencia para que no se acomode. San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars) llamaba al cuerpo el cadáver, cuando lo leí me hizo pensar, aún me hace pensar.

Veo a los jugadores de la plantilla de nuestro equipo, de categoría nacional, realizar esfuerzos para mantener la forma, si a eso le dieran un sentido sobrenatural, estarían en mejor forma todavía, cultivar el alma además del cuerpo. No tengamos miedo al sacrificio, a las dificultades, al dolor. Aceptémoslo con alegría, porque la Cruz de Jesús es nuestro triunfo y su signo es el más (+).

La vida de un cristiano no está para vivirla sólo en la parroquia. “Vivimos entre los hombres, con las mismas obligaciones y los mismos derechos; participamos, como los demás, en las solicitudes y trabajos de cada momento, sufrimos influencias semejantes y nos vemos interpelados por los mismos acontecimientos y situaciones. El mandato del Señor y la misión recibida nos vincula estrechamente al bien de nuestros conciudadanos y a la vida de la sociedad entera” (Orientaciones morales ante la situación actual de España, Instrucción Pastoral de la Conferencia Episcopal). Este documento es altamente recomendable y hay que leerlo con detenimiento. La verdad que me lo estoy leyendo poco a poco desde ayer y el documento es de noviembre. ¡En fin!.

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