Amar hasta que duela.

marzo 4, 2007 a las 11:11 am | Escrito en Colaboraciones, Cruz, María González | Deja un comentario

Me enfrento a una hoja de papel en la que he de escribir un artículo, el caso es que hay muchas ideas pero es muy complicado plasmarlas en papel.
“Mira la Cruz” eso me dijo un sacerdote en una ocasión ¿qué ves?, continuó ¿cómo está?.
¿Nos hemos parado a hacer oración delante del un Crucifijo? Ahí está Jesús, Dios hecho hombre que ha muerto de esta forma para salvarnos, para llevarnos con Él al Padre.
Ha muerto por ti y por mí y por todos los hombres y ¡Mira la Cruz! ¿cómo está? En algunas imágenes está ya muerto y en otras está sufriendo… pero ¡mírale! En todas las imágenes que conozco, ahí está paciente, sin odio, sin ira… sufriendo, sí, escarnecido pero con mucha paz, con mucho amor ¿no crees? “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”.
¿Cuántas veces se nos olvida que somos cristianos, que somos discípulos de Jesús y que el discípulo no es más que su maestro? En el día a día, ante las contrariedades, ante las malas jugadas de los demás a posta o sin querer, ¿cómo reaccionamos? ¿Pueden decir de nosotros que “este es discípulo de Cristo?.
Todo me viene a la cabeza ante los acontecimientos que estamos viviendo estos días, donde parece que estamos viviendo el mundo del revés, donde los asesinos, resulta que son “víctimas” y las Víctimas son los malos de la película.

En un primer momento, la reacción es de rebeldía, pero así no se es feliz ni seguimos el ejemplo del Maestro, que amó hasta derramar la última gota de su sangre por ti y por mí…. Por sus amigos y por los enemigos.
Ante las injusticias, de la sociedad, ¡Mirar a Cristo! Y pedir por todos aunque duela, aunque no lo entendamos, aunque no lo sintamos… Dios los ama ¿no vamos hacer nosotros lo mismo por Él?

María González.

Amar hasta que duela.

marzo 4, 2007 a las 11:11 am | Escrito en Colaboraciones, Cruz, María González | Deja un comentario

Me enfrento a una hoja de papel en la que he de escribir un artículo, el caso es que hay muchas ideas pero es muy complicado plasmarlas en papel.
“Mira la Cruz” eso me dijo un sacerdote en una ocasión ¿qué ves?, continuó ¿cómo está?.
¿Nos hemos parado a hacer oración delante del un Crucifijo? Ahí está Jesús, Dios hecho hombre que ha muerto de esta forma para salvarnos, para llevarnos con Él al Padre.
Ha muerto por ti y por mí y por todos los hombres y ¡Mira la Cruz! ¿cómo está? En algunas imágenes está ya muerto y en otras está sufriendo… pero ¡mírale! En todas las imágenes que conozco, ahí está paciente, sin odio, sin ira… sufriendo, sí, escarnecido pero con mucha paz, con mucho amor ¿no crees? “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”.
¿Cuántas veces se nos olvida que somos cristianos, que somos discípulos de Jesús y que el discípulo no es más que su maestro? En el día a día, ante las contrariedades, ante las malas jugadas de los demás a posta o sin querer, ¿cómo reaccionamos? ¿Pueden decir de nosotros que “este es discípulo de Cristo?.
Todo me viene a la cabeza ante los acontecimientos que estamos viviendo estos días, donde parece que estamos viviendo el mundo del revés, donde los asesinos, resulta que son “víctimas” y las Víctimas son los malos de la película.

En un primer momento, la reacción es de rebeldía, pero así no se es feliz ni seguimos el ejemplo del Maestro, que amó hasta derramar la última gota de su sangre por ti y por mí…. Por sus amigos y por los enemigos.
Ante las injusticias, de la sociedad, ¡Mirar a Cristo! Y pedir por todos aunque duela, aunque no lo entendamos, aunque no lo sintamos… Dios los ama ¿no vamos hacer nosotros lo mismo por Él?

María González.

Globalidad y solidaridad.

febrero 26, 2007 a las 10:26 am | Escrito en Colaboraciones, Joseja Ávila, Los demás | Deja un comentario

Vivimos en un mundo tan global, que nos enteramos en tiempo real de lo sucedido a 10.000 km de nuestra casa, pero en cambio pueden pasar semanas sin saber que al vecino de arriba le han operado de apendicitis.

Podemos conmovernos ante la imagen de un niño desamparado por la última riada en un país centroamericano, pero ni miramos a la cara al pobre que nos pide una limosna en la calle.

Despreciamos los programas del corazón, donde se habla sin recato de las intimidades personales, pero en cambio aprovechamos el descanso de media mañana en el trabajo, para difundir los últimos chismes que se comentan de fulanito.

Si de verdad queremos ser solidarios, empecemos por serlo con los que tenemos más cerca, de lo contrario estaremos viviendo una triste ficción.

José Javier Ávila Martínez.

Globalidad y solidaridad.

febrero 26, 2007 a las 10:26 am | Escrito en Colaboraciones, Joseja Ávila, Los demás | Deja un comentario

Vivimos en un mundo tan global, que nos enteramos en tiempo real de lo sucedido a 10.000 km de nuestra casa, pero en cambio pueden pasar semanas sin saber que al vecino de arriba le han operado de apendicitis.

Podemos conmovernos ante la imagen de un niño desamparado por la última riada en un país centroamericano, pero ni miramos a la cara al pobre que nos pide una limosna en la calle.

Despreciamos los programas del corazón, donde se habla sin recato de las intimidades personales, pero en cambio aprovechamos el descanso de media mañana en el trabajo, para difundir los últimos chismes que se comentan de fulanito.

Si de verdad queremos ser solidarios, empecemos por serlo con los que tenemos más cerca, de lo contrario estaremos viviendo una triste ficción.

José Javier Ávila Martínez.

Globalidad y solidaridad.

febrero 26, 2007 a las 10:26 am | Escrito en Colaboraciones, Joseja Ávila, Los demás | Deja un comentario

Vivimos en un mundo tan global, que nos enteramos en tiempo real de lo sucedido a 10.000 km de nuestra casa, pero en cambio pueden pasar semanas sin saber que al vecino de arriba le han operado de apendicitis.

Podemos conmovernos ante la imagen de un niño desamparado por la última riada en un país centroamericano, pero ni miramos a la cara al pobre que nos pide una limosna en la calle.

Despreciamos los programas del corazón, donde se habla sin recato de las intimidades personales, pero en cambio aprovechamos el descanso de media mañana en el trabajo, para difundir los últimos chismes que se comentan de fulanito.

Si de verdad queremos ser solidarios, empecemos por serlo con los que tenemos más cerca, de lo contrario estaremos viviendo una triste ficción.

José Javier Ávila Martínez.

CARPE DIEM!

febrero 16, 2007 a las 10:18 am | Escrito en Colaboraciones, Juventud, Raúl Pascual | Deja un comentario

El poeta Horacio resumió en dos palabras el programa de vida que busca exclusivamente el placer y la invitación a vivir al día, a exprimir el instante, a extraer de cada momento todo el placer que pueda contener.

Recuerdo una conversación hace bastantes años con un joven universitario que me comentó que el verdadero estilo de vida es aquel que te deja tiempo para practicar el llamado Carpe diem: después de la rutina de clases y trabajo lo que te apetece es salir por la noche los fines de semana y no saber muy bien qué hacer, dónde, con quien, a qué hora se acabará. Es vivir la “movida”. En conclusión, se trata de no rendir cuentas a nadie y perder la conciencia de lo que supone el resto de la semana. Qué duda cabe que el alcohol, las drogas de diseño, mantener relaciones sexuales en ese marco, etc., son los ingredientes que para muchos jóvenes supone el fin de semana idílico.

En definitiva el Carpe diem consiste en no ejercer un control sobre lo que se quiere hacer y caer en la incomunicación más absoluta que puede vivir un ser humano. Privarle de todo lo que suponga razonar y convertirlo en un verdadero animal irracional: cubrir la noche con cinco whiskyes, diez cubatas, porros, empastillarse en una discoteca, amanecer en casa de un amigo porque no se reunen las condiciones de regresar a casa decentemente, o en el peor de los casos, en la sala de urgencias de un hospital por coma etílico. Y no hace falta hablar de la resaca del día siguiente. El fin de semana se hace tan corto simplemente porque no existe el domingo, entre otras cosas.

Me temo mucho que la manipulación del dicho horaciano es absoluto. Más bien el Carpe diem horaciano quería decir: aprovechad el momento, chicos; haced que vuestra vida sea extraordinaria, para que nadie llegue a la muerte y descubra que no ha vivido. Pero, ¿qué es vivir para el ser humano? Entre otras cosas dar creatividad a su tiempo libre y enriquecer sus sentidos con cosas que le llenen de vida.

Hipotecar la semana para disfrutar dos días en esas condiciones es el clímax de la mediocridad y la ausencia de sentido para el ser humano. Vivir el Carpe diem es formar un mosaico de cosas coherentes: deporte, lectura, amigos, familia, excursiones. Explotar aquellas cosas por las que merece la pena vivir sin dañar la dignidad y la salud de la propia persona ni la de los demás.

Desde la escuela y la familia hay que educar continuamente en los modos de ocupar las horas libres y no recurrir a lo que se acaba imponiendo simplemente porque lo hace todo el mundo. Posibilidades como el cine, el teatro, tertulias, tocar instrumentos musicales en salas habilitadas para ello, excursiones, etc, son algunas de las posibilidades de definir ese Carpe diem sin tener que caer en un existencialismo de incomunicación, ansiedad y preocupación constante.

RAÚL PASCUAL

CARPE DIEM!

febrero 16, 2007 a las 10:18 am | Escrito en Colaboraciones, Juventud, Raúl Pascual | Deja un comentario

El poeta Horacio resumió en dos palabras el programa de vida que busca exclusivamente el placer y la invitación a vivir al día, a exprimir el instante, a extraer de cada momento todo el placer que pueda contener.

Recuerdo una conversación hace bastantes años con un joven universitario que me comentó que el verdadero estilo de vida es aquel que te deja tiempo para practicar el llamado Carpe diem: después de la rutina de clases y trabajo lo que te apetece es salir por la noche los fines de semana y no saber muy bien qué hacer, dónde, con quien, a qué hora se acabará. Es vivir la “movida”. En conclusión, se trata de no rendir cuentas a nadie y perder la conciencia de lo que supone el resto de la semana. Qué duda cabe que el alcohol, las drogas de diseño, mantener relaciones sexuales en ese marco, etc., son los ingredientes que para muchos jóvenes supone el fin de semana idílico.

En definitiva el Carpe diem consiste en no ejercer un control sobre lo que se quiere hacer y caer en la incomunicación más absoluta que puede vivir un ser humano. Privarle de todo lo que suponga razonar y convertirlo en un verdadero animal irracional: cubrir la noche con cinco whiskyes, diez cubatas, porros, empastillarse en una discoteca, amanecer en casa de un amigo porque no se reunen las condiciones de regresar a casa decentemente, o en el peor de los casos, en la sala de urgencias de un hospital por coma etílico. Y no hace falta hablar de la resaca del día siguiente. El fin de semana se hace tan corto simplemente porque no existe el domingo, entre otras cosas.

Me temo mucho que la manipulación del dicho horaciano es absoluto. Más bien el Carpe diem horaciano quería decir: aprovechad el momento, chicos; haced que vuestra vida sea extraordinaria, para que nadie llegue a la muerte y descubra que no ha vivido. Pero, ¿qué es vivir para el ser humano? Entre otras cosas dar creatividad a su tiempo libre y enriquecer sus sentidos con cosas que le llenen de vida.

Hipotecar la semana para disfrutar dos días en esas condiciones es el clímax de la mediocridad y la ausencia de sentido para el ser humano. Vivir el Carpe diem es formar un mosaico de cosas coherentes: deporte, lectura, amigos, familia, excursiones. Explotar aquellas cosas por las que merece la pena vivir sin dañar la dignidad y la salud de la propia persona ni la de los demás.

Desde la escuela y la familia hay que educar continuamente en los modos de ocupar las horas libres y no recurrir a lo que se acaba imponiendo simplemente porque lo hace todo el mundo. Posibilidades como el cine, el teatro, tertulias, tocar instrumentos musicales en salas habilitadas para ello, excursiones, etc, son algunas de las posibilidades de definir ese Carpe diem sin tener que caer en un existencialismo de incomunicación, ansiedad y preocupación constante.

RAÚL PASCUAL

Hablando con adolescentes: "Aprender a ser feliz".

enero 25, 2007 a las 9:24 am | Escrito en Colaboraciones, Juventud, Raúl Pascual | 6 comentarios

En una ocasión pregunté a un grupo de adolescentes de dieciséis años en una clase:

- ¿Qué es para vosotros la felicidad?.

No obtuve una respuesta inmediata. Pasaron unos segundos y uno de ellos me contestó simple y llanamente:

- Hacer lo que se quiera sin rendir cuentas a nadie ni tener problemas de conciencia.

Al momento se animó el resto de los alumnos y empezaron a contestar:

- Ganar y gastar todo el dinero que se quiera, divertirse en todo momento, salir los fines de semana sin ningún tipo de control, no tener la obligación de ir al instituto, no tener que obedecer a los padres…

Luego les pregunté:

- ¿Qué es lo que hace feliz a una persona humana?.

Con ironía me contestaron que era la misma pregunta que la anterior y que ya me habían respondido. Les seguí el juego irónico y les dije que si me habían contestado eso no eran personas humanas, sino simplemente seres vivos que se mueven por instinto.

Se quedaron un poco perplejos y uno de ellos me contestó que ellos “tenían inteligencia y por lo tanto no son simples seres vivos”. Todos acataron la respuesta del compañero reafirmándose en su postura.

La perplejidad fue absoluta cuando les dije que en el fondo sabía que eran personas humanas, pero no por las contestaciones que me dieron, sino porque estuvieron pensando en la respuesta durante bastantes segundos y se atrevieron a dar esas contestaciones después de haberse lanzado el primero de ellos.

Explicándoles en qué podía consistir la felicidad, todos llegamos a la conclusión de que era algo que no existía. Todo el mundo tiene obligaciones, preocupaciones, inquietudes, ansiedades, miedos, etc. Forma parte de nuestra naturaleza como personas. Alguien que no tenga ningún tipo de preocupación o responsabilidad posiblemente no es feliz por el mero hecho de no tener preocupaciones.

En la vida humana el hombre no debe tener como objetivo alcanzar la felicidad sino aprender a ser feliz ya que la felicidad es un concepto muy difícil de materializar en la condición de una persona humana. El primer paso es conocerse a sí mismo y reconocer que es un ser social por naturaleza.

Hay muchos caminos para aprender a ser feliz, pero estoy seguro que el camino equivocado es el del aislamiento y la soledad. La persona humana necesita a los demás para comportarse como tal.

Después de esta explicación un alumno muy inteligentemente consideró que hay personas con más facilidad para aprender a ser feliz que otras porque tienen una vida más fácil y con menos problemas. Le dije que me pusiera ejemplos de personas que lo tienen difícil. La contestación fue rápida:

- Aquellas que tienen problemas con las drogas, tener un hijo deficiente mental, padecer enfermedades…

Le dije que tenía razón pero que la vida no se componía de un proceso de línea ascendente siempre uniforme, sino que existen altos y bajos que hay que intentar superar aunque en general se tienda a progresar. La persona humana tiene derecho a ser feliz, pero a veces se necesita de la ayuda de los demás. Un drogadicto necesita al resto de la sociedad y a su familia para salir de ese problema enriqueciéndose del amor y el cariño de las personas. Alguien que cuida a un deficiente mental se está enriqueciendo humanamente cada vez que tiene la oportunidad de aprender a ser feliz dando cariño a esa persona y aprendiendo un montón de ese ser humano al mismo tiempo.

La persona humana es algo grande y trascendental porque es capaz de hacer todo lo mejor para las demás personas porque necesita de ellas. Pero también es capaz de hacer lo peor, posiblemente porque no sabe en qué consiste aprender a ser feliz.

Una cosa quedó bien clara de la explicación.
La persona humana es tan perfecta que no hay ninguna cosa material en la que pueda basar su felicidad. Aprender a ser feliz es dar valor a la condición trascendental del ser humano.

RAÚL PASCUAL

Hablando con adolescentes: "Aprender a ser feliz".

enero 25, 2007 a las 9:24 am | Escrito en Colaboraciones, Juventud, Raúl Pascual | 5 comentarios

En una ocasión pregunté a un grupo de adolescentes de dieciséis años en una clase:

- ¿Qué es para vosotros la felicidad?.

No obtuve una respuesta inmediata. Pasaron unos segundos y uno de ellos me contestó simple y llanamente:

- Hacer lo que se quiera sin rendir cuentas a nadie ni tener problemas de conciencia.

Al momento se animó el resto de los alumnos y empezaron a contestar:

- Ganar y gastar todo el dinero que se quiera, divertirse en todo momento, salir los fines de semana sin ningún tipo de control, no tener la obligación de ir al instituto, no tener que obedecer a los padres…

Luego les pregunté:

- ¿Qué es lo que hace feliz a una persona humana?.

Con ironía me contestaron que era la misma pregunta que la anterior y que ya me habían respondido. Les seguí el juego irónico y les dije que si me habían contestado eso no eran personas humanas, sino simplemente seres vivos que se mueven por instinto.

Se quedaron un poco perplejos y uno de ellos me contestó que ellos “tenían inteligencia y por lo tanto no son simples seres vivos”. Todos acataron la respuesta del compañero reafirmándose en su postura.

La perplejidad fue absoluta cuando les dije que en el fondo sabía que eran personas humanas, pero no por las contestaciones que me dieron, sino porque estuvieron pensando en la respuesta durante bastantes segundos y se atrevieron a dar esas contestaciones después de haberse lanzado el primero de ellos.

Explicándoles en qué podía consistir la felicidad, todos llegamos a la conclusión de que era algo que no existía. Todo el mundo tiene obligaciones, preocupaciones, inquietudes, ansiedades, miedos, etc. Forma parte de nuestra naturaleza como personas. Alguien que no tenga ningún tipo de preocupación o responsabilidad posiblemente no es feliz por el mero hecho de no tener preocupaciones.

En la vida humana el hombre no debe tener como objetivo alcanzar la felicidad sino aprender a ser feliz ya que la felicidad es un concepto muy difícil de materializar en la condición de una persona humana. El primer paso es conocerse a sí mismo y reconocer que es un ser social por naturaleza.

Hay muchos caminos para aprender a ser feliz, pero estoy seguro que el camino equivocado es el del aislamiento y la soledad. La persona humana necesita a los demás para comportarse como tal.

Después de esta explicación un alumno muy inteligentemente consideró que hay personas con más facilidad para aprender a ser feliz que otras porque tienen una vida más fácil y con menos problemas. Le dije que me pusiera ejemplos de personas que lo tienen difícil. La contestación fue rápida:

- Aquellas que tienen problemas con las drogas, tener un hijo deficiente mental, padecer enfermedades…

Le dije que tenía razón pero que la vida no se componía de un proceso de línea ascendente siempre uniforme, sino que existen altos y bajos que hay que intentar superar aunque en general se tienda a progresar. La persona humana tiene derecho a ser feliz, pero a veces se necesita de la ayuda de los demás. Un drogadicto necesita al resto de la sociedad y a su familia para salir de ese problema enriqueciéndose del amor y el cariño de las personas. Alguien que cuida a un deficiente mental se está enriqueciendo humanamente cada vez que tiene la oportunidad de aprender a ser feliz dando cariño a esa persona y aprendiendo un montón de ese ser humano al mismo tiempo.

La persona humana es algo grande y trascendental porque es capaz de hacer todo lo mejor para las demás personas porque necesita de ellas. Pero también es capaz de hacer lo peor, posiblemente porque no sabe en qué consiste aprender a ser feliz.

Una cosa quedó bien clara de la explicación.
La persona humana es tan perfecta que no hay ninguna cosa material en la que pueda basar su felicidad. Aprender a ser feliz es dar valor a la condición trascendental del ser humano.

RAÚL PASCUAL

Los miércoles y rezad un poquito por un niño

enero 24, 2007 a las 8:25 am | Escrito en Bioética, Colaboraciones, David del Fresno | 8 comentarios

El sábado pasado coincidí en Misa con mi amigo David (del blog el imperio de la vida). Tomamos un café, charlamos de cosas, de qué tal estaba su mujer embarazada … Quedamos que como en su casa tienen la costumbre de hacer todos los domingos excursiones (son padres de tres hijos), me enviaría una cada semana para sugerir alternativas de lugares para poder visitar con los más pequeños. Excursiones en familia se llamará la sección.

A su mujer le quedaban seis semanas para tener la criatura, ayer me enteré que el pequeño se ha adelantado y se encuentra en la incubadora. No ha podido enviarme su excursión pues, por este motivo publico este escrito que me envió el domingo, acordándonos que la batalla hay que darla siempre y que el próximo día 11 de febrero está convocado otro referéndum para permitir el aborto en las 10 primeras semanas de embarazo en Portugal.
Os pido que encomendéis al hijo de mis amigos. La madre está bien pero también podéis rezar por ella.

LAS ULTIMAS HORAS DE LOU HERRON
Carnicero de Phoenix: ¿de médico abortista a asesino en serie?

La foto que me envió para publicar me parece durísima, por eso no me atrevo a ponerla. Pero en sus blogs las tenéis de todo tipo.

Dedica no más 10 minutos a leerlo. Merece la pena.

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