Reflejos de historias

Octubre 1, 2009 at 9:20 am | In Cajón de sastre, Caridad, Frases, Mis charcos, San Agustín, amistad, citasyfrases | Leave a Comment

Ahora: si hay alguno que llamado por ti escuchó tu voz y pudo evitar los delitos que ahora recuerdo y confieso y que él puede leer aquí, no se burle de mí, que estando enfermo fui curado por el mismo médico a quien él le debe el no haberse enfermado; o por mejor decir, haberse enfermado menos que yo. Ese debe amarte tanto como yo, o más todavía; viendo que quien me libró a mí de tamañas dolencias de pecado es el mismo que lo ha librado a él de padecerlas.

Las Confesiones. San Agustín, Libro II, capítulo 7.

Nuevo año, vuelta a las tradiciones

Enero 8, 2009 at 9:10 am | In Aficiones, Anti Opus, Benedicto XVI, Bioética, Caridad, El Papa. Benedicto XVI, Eutanasia, Iglesia, Opus, Opus Dei, Opus Dei al día, Opusdei, Papa, ex-opus, opuslibros | 10 Comments
Foto del blog de Javier titulada “minero de piedra”. Nosotros no somos de piedra

Recuerdo que cuando entrenaba, el día del partido, mantenía una serie de hábitos -algunos los podrán calificar de tontos e insignificantes- pero que a mi -a nosotros, los entrenadores- me ayudaban para llegar al encuentro lo mejor preparado posible. No por lo que yo hiciera luego íbamos a ganar, para nada, pues el resultado no dependía de mí sino de los jugadores que participan en el juego, en la cancha. Pero también es cierto que de la lectura que vayamos realizando del choque, de cómo efectuemos los cambios, el pedir oportunamente un tiempo muerto… puede modificar el rumbo del partido en un momento determinado.

Pues de alguna manera esto es lo que me he propuesto para este nuevo año. Volver a retomar modos con respecto a este blog. No se si me quedará tiempo para dejar comentarios en otros, pero aún así me acuerdo de los amigos. Con algunos hablo por el messenger, por mail, con otros por teléfono y a varios ya me los encuentro por ahí.

Hay una cosa que llevo dentro desde hace unos días, con el tiempo me extenderé algo más. La semana pasada estuve con una persona tomando un café y me di cuenta de lo grande que es que Dios te llame, con nombre y apellidos (por mi nombre y apellidos) para ayudarle en llevar a los demás hacia Él y que mi vida se oriente a Él en un camino determinado, dentro de la gran diversidad que hay en la Iglesia para elegir ese itinerario. También aprendí cómo se puede empequeñecer esa llamada si casi todo lo dejamos en el yo o en lo mío y lo mal que hacen los demás las cosas, sin tener en cuenta que nosotros también podemos equivocarnos y caemos en hacer lo que criticamos. Recordé que algo había escrito al respecto tomado de Jacques Philippe “La libertad interior” y que está en este post, en verde. Sugiero leerlo detenidamente.

Por último, dejo varios enlaces, en mi opinión interesantes y actuales:

- El juicio que decide todo, de Catholic.net.

Nuevo año, vuelta a las tradiciones

Enero 8, 2009 at 9:10 am | In Aficiones, Anti Opus, Benedicto XVI, Bioética, Caridad, El Papa. Benedicto XVI, Eutanasia, Iglesia, Opus, Opus Dei, Opus Dei al día, Opusdei, Papa, ex-opus, opuslibros | Leave a Comment
Foto del blog de Javier titulada “minero de piedra”. Nosotros no somos de piedra

Recuerdo que cuando entrenaba, el día del partido, mantenía una serie de hábitos -algunos los podrán calificar de tontos e insignificantes- pero que a mi -a nosotros, los entrenadores- me ayudaban para llegar al encuentro lo mejor preparado posible. No por lo que yo hiciera luego íbamos a ganar, para nada, pues el resultado no dependía de mí sino de los jugadores que participan en el juego, en la cancha. Pero también es cierto que de la lectura que vayamos realizando del choque, de cómo efectuemos los cambios, el pedir oportunamente un tiempo muerto… puede modificar el rumbo del partido en un momento determinado.

Pues de alguna manera esto es lo que me he propuesto para este nuevo año. Volver a retomar modos con respecto a este blog. No se si me quedará tiempo para dejar comentarios en otros, pero aún así me acuerdo de los amigos. Con algunos hablo por el messenger, por mail, con otros por teléfono y a varios ya me los encuentro por ahí.

Hay una cosa que llevo dentro desde hace unos días, con el tiempo me extenderé algo más. La semana pasada estuve con una persona tomando un café y me di cuenta de lo grande que es que Dios te llame, con nombre y apellidos (por mi nombre y apellidos) para ayudarle en llevar a los demás hacia Él y que mi vida se oriente a Él en un camino determinado, dentro de la gran diversidad que hay en la Iglesia para elegir ese itinerario. También aprendí cómo se puede empequeñecer esa llamada si casi todo lo dejamos en el yo o en lo mío y lo mal que hacen los demás las cosas, sin tener en cuenta que nosotros también podemos equivocarnos y caemos en hacer lo que criticamos. Recordé que algo había escrito al respecto tomado de Jacques Philippe “La libertad interior” y que está en este post, en verde. Sugiero leerlo detenidamente.

Por último, dejo varios enlaces, en mi opinión interesantes y actuales:

- El juicio que decide todo, de Catholic.net.

Nuevo año, vuelta a las tradiciones

Enero 8, 2009 at 9:10 am | In Aficiones, Anti Opus, Benedicto XVI, Bioética, Caridad, El Papa. Benedicto XVI, Eutanasia, Iglesia, Opus, Opus Dei, Opus Dei al día, Opusdei, Papa, ex-opus, opuslibros | Leave a Comment
Foto del blog de Javier titulada “minero de piedra”. Nosotros no somos de piedra

Recuerdo que cuando entrenaba, el día del partido, mantenía una serie de hábitos -algunos los podrán calificar de tontos e insignificantes- pero que a mi -a nosotros, los entrenadores- me ayudaban para llegar al encuentro lo mejor preparado posible. No por lo que yo hiciera luego íbamos a ganar, para nada, pues el resultado no dependía de mí sino de los jugadores que participan en el juego, en la cancha. Pero también es cierto que de la lectura que vayamos realizando del choque, de cómo efectuemos los cambios, el pedir oportunamente un tiempo muerto… puede modificar el rumbo del partido en un momento determinado.

Pues de alguna manera esto es lo que me he propuesto para este nuevo año. Volver a retomar modos con respecto a este blog. No se si me quedará tiempo para dejar comentarios en otros, pero aún así me acuerdo de los amigos. Con algunos hablo por el messenger, por mail, con otros por teléfono y a varios ya me los encuentro por ahí.

Hay una cosa que llevo dentro desde hace unos días, con el tiempo me extenderé algo más. La semana pasada estuve con una persona tomando un café y me di cuenta de lo grande que es que Dios te llame, con nombre y apellidos (por mi nombre y apellidos) para ayudarle en llevar a los demás hacia Él y que mi vida se oriente a Él en un camino determinado, dentro de la gran diversidad que hay en la Iglesia para elegir ese itinerario. También aprendí cómo se puede empequeñecer esa llamada si casi todo lo dejamos en el yo o en lo mío y lo mal que hacen los demás las cosas, sin tener en cuenta que nosotros también podemos equivocarnos y caemos en hacer lo que criticamos. Recordé que algo había escrito al respecto tomado de Jacques Philippe “La libertad interior” y que está en este post, en verde. Sugiero leerlo detenidamente.

Por último, dejo varios enlaces, en mi opinión interesantes y actuales:

- El juicio que decide todo, de Catholic.net.

Los demás y nuestro buen criterio

Septiembre 19, 2007 at 9:27 am | In Caridad, Mis charcos | 6 Comments

Blanco o negro, a veces podemos funcionar en base a estos colores. Perdemos de vista la gran gama de grises que proporcionan las distintas mezclas de esos tonos. Encasillamos, o “tachamos”, a las personas con motivo de algún acto, de algo en lo que desgraciadamente no optaron por una buena elección, según nuestro criterio. Incluso, aunque estuviéramos nosotros en posesión de la verdad, nada nos concede el derecho de sentenciar a nadie. Debemos ilustrarnos antes, como elemental medida de prudencia, del por qué de ese detalle, qué llevo a realizarlo.

Nos convertimos en poseedores del recto y buen criterio de hacer las cosas, del no me equivoco, ¡si se fijaran más en mi verían cómo se deben hacer las cosas!… y no caemos en la cuenta que alguna vez, algún día, caeremos también en alguna equivocación, o por lo menos que podemos hacerlo. Vamos analizando lo que hacen los demás, sin considerar en cómo hacemos eso nosotros. Es bueno mirar dentro.

Sí es cierto que a los errores hay que llamarlos por su nombre, pero a las personas hay que tratarlas con cariño, con exigencia pero con cariño. Todos nos merecemos tener la posibilidad de rectificar nuestras malas obras. En el deporte, en mi deporte, la tenemos en el siguiente partido. Con un amigo, pidiendo disculpas, en el caso contrario aceptarlas. En nuestra vida, tenemos la confesión. Si Jesús nos persona ¿quién o qué nos convierte a nosotros en jueces inflexibles?

Hay que saber querer a la gente. Hay que saber perdonar, también hay que saber pedir disculpas. Pero lo que más hay que hacer es saber escuchar a las personas, conocer, querer saber sinceramente de las preocupaciones de los nuestros -con delicadeza y sin llegar a la indiscreción- para poder ayudarles del mejor modo. Que sientan, ¡qué tengan!, en nosotros consuelo y ánimo.

Todos queremos lo mejor para los que nos rodean. No hay nada que arrastre más como el cariño. Tenemos mucho donde leer para aprender, acudiendo al Evangelio.

En días como estos es cuando me gusta escuchar a Los Secretos. ¿Sabéis por qué? Hay veces que me da por quitar la dirección del mail del blog en mi perfil, pero la seguiré dejando para que me “sigan” escribiendo.

Los demás y nuestro buen criterio

Septiembre 19, 2007 at 9:27 am | In Caridad, Mis charcos | Leave a Comment

Blanco o negro, a veces podemos funcionar en base a estos colores. Perdemos de vista la gran gama de grises que proporcionan las distintas mezclas de esos tonos. Encasillamos, o “tachamos”, a las personas con motivo de algún acto, de algo en lo que desgraciadamente no optaron por una buena elección, según nuestro criterio. Incluso, aunque estuviéramos nosotros en posesión de la verdad, nada nos concede el derecho de sentenciar a nadie. Debemos ilustrarnos antes, como elemental medida de prudencia, del por qué de ese detalle, qué llevo a realizarlo.

Nos convertimos en poseedores del recto y buen criterio de hacer las cosas, del no me equivoco, ¡si se fijaran más en mi verían cómo se deben hacer las cosas!… y no caemos en la cuenta que alguna vez, algún día, caeremos también en alguna equivocación, o por lo menos que podemos hacerlo. Vamos analizando lo que hacen los demás, sin considerar en cómo hacemos eso nosotros. Es bueno mirar dentro.

Sí es cierto que a los errores hay que llamarlos por su nombre, pero a las personas hay que tratarlas con cariño, con exigencia pero con cariño. Todos nos merecemos tener la posibilidad de rectificar nuestras malas obras. En el deporte, en mi deporte, la tenemos en el siguiente partido. Con un amigo, pidiendo disculpas, en el caso contrario aceptarlas. En nuestra vida, tenemos la confesión. Si Jesús nos persona ¿quién o qué nos convierte a nosotros en jueces inflexibles?

Hay que saber querer a la gente. Hay que saber perdonar, también hay que saber pedir disculpas. Pero lo que más hay que hacer es saber escuchar a las personas, conocer, querer saber sinceramente de las preocupaciones de los nuestros -con delicadeza y sin llegar a la indiscreción- para poder ayudarles del mejor modo. Que sientan, ¡qué tengan!, en nosotros consuelo y ánimo.

Todos queremos lo mejor para los que nos rodean. No hay nada que arrastre más como el cariño. Tenemos mucho donde leer para aprender, acudiendo al Evangelio.

En días como estos es cuando me gusta escuchar a Los Secretos. ¿Sabéis por qué? Hay veces que me da por quitar la dirección del mail del blog en mi perfil, pero la seguiré dejando para que me “sigan” escribiendo.

Los demás y nuestro buen criterio

Septiembre 19, 2007 at 9:27 am | In Caridad, Mis charcos | Leave a Comment

Blanco o negro, a veces podemos funcionar en base a estos colores. Perdemos de vista la gran gama de grises que proporcionan las distintas mezclas de esos tonos. Encasillamos, o “tachamos”, a las personas con motivo de algún acto, de algo en lo que desgraciadamente no optaron por una buena elección, según nuestro criterio. Incluso, aunque estuviéramos nosotros en posesión de la verdad, nada nos concede el derecho de sentenciar a nadie. Debemos ilustrarnos antes, como elemental medida de prudencia, del por qué de ese detalle, qué llevo a realizarlo.

Nos convertimos en poseedores del recto y buen criterio de hacer las cosas, del no me equivoco, ¡si se fijaran más en mi verían cómo se deben hacer las cosas!… y no caemos en la cuenta que alguna vez, algún día, caeremos también en alguna equivocación, o por lo menos que podemos hacerlo. Vamos analizando lo que hacen los demás, sin considerar en cómo hacemos eso nosotros. Es bueno mirar dentro.

Sí es cierto que a los errores hay que llamarlos por su nombre, pero a las personas hay que tratarlas con cariño, con exigencia pero con cariño. Todos nos merecemos tener la posibilidad de rectificar nuestras malas obras. En el deporte, en mi deporte, la tenemos en el siguiente partido. Con un amigo, pidiendo disculpas, en el caso contrario aceptarlas. En nuestra vida, tenemos la confesión. Si Jesús nos persona ¿quién o qué nos convierte a nosotros en jueces inflexibles?

Hay que saber querer a la gente. Hay que saber perdonar, también hay que saber pedir disculpas. Pero lo que más hay que hacer es saber escuchar a las personas, conocer, querer saber sinceramente de las preocupaciones de los nuestros -con delicadeza y sin llegar a la indiscreción- para poder ayudarles del mejor modo. Que sientan, ¡qué tengan!, en nosotros consuelo y ánimo.

Todos queremos lo mejor para los que nos rodean. No hay nada que arrastre más como el cariño. Tenemos mucho donde leer para aprender, acudiendo al Evangelio.

En días como estos es cuando me gusta escuchar a Los Secretos. ¿Sabéis por qué? Hay veces que me da por quitar la dirección del mail del blog en mi perfil, pero la seguiré dejando para que me “sigan” escribiendo.

Blog de WordPress.com. | Theme: Pool by Borja Fernandez.
Entries and comments feeds.