El por qué de las cosas

Junio 6, 2008 at 7:45 am | In Cajón de sastre, Forja, Opus, Opus Dei, Opusdei, San Josemaría, San Josemaría Escrivá | No Comments

Soy de los que piensan, creo que no hace falta ser muy lumbreras para ello, que lo que hacemos o decimos es una manera de responder a lo que somos, o queremos ser. También ocurre que en el ánimo de hacer las cosas correctamente pues a veces nos podemos equivocar.

Hace poco he descubierto el blog de Lidia. En varios de sus post menciona con frecuencia lo de tener y vivir (lo estoy resumiendo a lo grande) en presencia de Dios. Estoy de acuerdo. A eso añadamos de lo de considerarnos hijos de Dios y portarnos como tal.

Hay un punto de los escritos de san Josemaría que más han calado en mi, por la rotundidad de la pregunta. Es uno que aparece en Forja, me estoy refiriendo al número 511:

“¿Minucias y nimiedades a las que nada debo, de las que nada espero, ocupan mi atención más que mi Dios? ¿Con quién estoy, cuando no estoy con Dios?”.

Reflexiones en voz alta, mejor dicho, en un blog

Junio 4, 2008 at 9:35 am | In Cajón de sastre, Compendio, Confesión, Cooperador, Iglesia, Mis charcos, Opus, Opus Dei, Opusdei | 2 Comments

Vivimos en un ambiente en el que reloj no es que vaya disparado, sino que nos cruje con su manera de devorar cada segundo. Sin darme cuenta, ya estamos prácticamente a las puertas del verano. Cuando pienso en ello, una de las consideraciones que me vienen es qué mal he aprovechado el tiempo, o por lo menos que lo podía haber hecho bastante mejor. Sobre todo en un aspecto muy concreto, a la hora de comprobar lo abandonada que tengo la actualización de este blog en la página de mi amigo Antonio.

Tenemos facilidad para, en ocasiones y más en ciertos detalles, echar las culpas a otros de nuestros errores o de nuestras frustraciones. Cuando echo un vistazo por estos espacios cibernéticos a blogs o páginas que hablan sobre el Opus Dei hay veces que “alucino”. No voy a volver a mencionar que si fui de la Obra, que si soy actualmente cooperador… Lo que tengo muy claro es que no me siento, en absoluto, manipulado por los directores del Opus Dei, como alguno me ha comentado, o me ha dejado escrito, cuando ven los blogs que mantengo y como son o de qué van. Hago las cosas porque quiero y de acuerdo, más o menos, al tiempo del que dispongo o del que soy capaz de aprovechar.

Hace casi veinte años, ¡cómo pasa el tiempo!, que dejé de ser de la Obra. Soy de los que pidieron la admisión con 15 años y nunca me he sentido engañado, fíjate. Todo lo contrario. Me he dado cuenta realmente que esto de luchar por ser santo no es para tomárselo a chirigota, es trabajo esforzado de cristianos maduros (de esto hablaré en otra ocasión, la frase no es mía, creo que de San Josemaría o de Don Álvaro). He tenido muchas experiencias, he vivido muchas cosas, el tiempo me ha dado para ello, y tengo que reconocer tres cosas:
  1. Gracias al Opus Dei conocí a Dios y allí me enseñaron a tratarle y descubrirle en mis quehaceres.
  2. Las cosas tienen una perspectiva muy diferente cuando uno está en gracia de Dios y acude a la confesión. Aquí aconsejo, me atrevo a deciros, leerse bien el Catecismo de la Iglesia Católica, donde se recomienda acusarse también de los pecados veniales.
  3. Que de mis actos, el único culpable soy yo y que en mi, sólo en mi, está el descubrir el comienzo de cada error o metedura de pata que cometa.

Hoy he intentado ponerme al día y he actualizado un poquito el resto de blogs, no sólo el de mi Club de fútbol sala.

En vacaciones

Marzo 20, 2008 at 10:07 am | In Cajón de sastre | 11 Comments

Hoy si que no hay excusas de tiempo, ¡ya está bien!. Todos los días procuro pasarme por los blogs amigos, aquellos en los que antes dejaba algún que otro comentario. Ocasionalmente también alguno de ellos me envía un mail para saber de mi y con alguno que otro también converso por el messenger.

Tenemos una jugadora en el filial que técnicamente es muy completa, tiene alguna otra carencia pero, en mi opinión, tiene más que condiciones para jugar en el división de honor del Club. La comenté, siempre que puedo la convoco para los partidos de liga, que ella está capacitada para dar el salto de competición, pero ella no se considera capaz de hacerlo y que todavía está algo lejos para eso. La verdad es que no es así, pues dispone de bastantes minutos en cada encuentro y en cada uno de ellos demuestra, sobradamente, sus cualidades para la categoría. Ella insiste: es que no me veo, que no me veo.

Al “acuerdo” que llegué con ella fue que dejara que yo me equivocara, que ella viniera siempre que fuera convocada. Así ha sido. El otro día, conversando con ella, la daba las gracias por su aportación y por su esfuerzo en el último partido. Ella me las devolvía por confiar en ella.

Esto me venía a la cabeza cuando recordaba esos momentos “duros” o “complicados” que a veces nos surgen en nuestra vida. Nosotros nos convertimos en nuestros propios consejeros y como somos tan hábiles para justificar nuestra pereza, o vete a saber qué, terminamos traicionando nuestra vocación de cristianos. Hay veces que con el pretexto de libertad, o usando la libertad en aquellos temas “opinables”, justificamos nuestro egoísmo y nuestra falta de entrega en asuntos mucho más importantes para nuestra alma. Aquí no se trata de vivir pasando el rato, aquí de lo que se trata es de alcanzar la santidad, mediante los medios que tenemos a nuestro lado: familia, trabajo, amigos,… Todo cara a Dios, porque uno de los problemas que tenemos no es qué hacemos delante de los demás, sino qué hacemos cuando sólo tenemos a Dios ante nosotros.

Retomando el asunto de nuestra jugadora, debemos dejarnos ayudar en aquellos instantes en los que no sepamos ver con claridad el camino a seguir, cuando ya antes nos habíamos decidido por uno. Eso requiere humildad, que no sometimiento, eso requiere afán de perseverar, que no ser un mero pelele sin capacidad de iniciativa. ¡NO! El abandonar nuestra alma en la dirección espiritual para nada supone coartar nuestra libertad. Recuerdo que en una ocasión leí que un gran santo (perdón por lo que escribo, pero me parece que era San Alfonso María de Ligorio), que era un gran director de almas, y que también tenía su propia dirección espiritual pues no se consideraba capaz de dirigirse él mismo. (Si equivoco el santo, lo siento, procuraré confirmarlo, pero si alguien lo sabe que deje un comentario),

Hay personas obstinadas en que otros abandonen su camino, habrá que rezar por ellos. Me he leído en un día y medio un libro que me ha impresionado “Roma dulce hogar: nuestro camino al catolicismo”, de Scott Hahn. Un protestante que se convierte y los pasos que va dando para ello. De forma profunda me ha sorprendido el amor que manifiesta al Señor en la Eucaristía y la necesidad de hacer oración a diario. Que es dificil hacer oración todos los días, es cierto, pero también es verdad que es dificil vivir cada día sin oración.

Pasaba por aquí y dejo unas líneas

Diciembre 11, 2007 at 12:16 pm | In Aficiones, Cajón de sastre, Mis charcos, Opus Dei, Opusdei | 7 Comments
Estas son algunas de las jugadoras del equipo al que me refiero (Pianista cuento contigo)
Dentro de lo que es mi tiempo libre, algo de él lo dedico al fútbol sala en mi Club. Desde ayer tengo una oferta deportiva para entrenar un equipo, ¡estoy hecho un pequeño lío!. Utilizo este mi blog para desahogarme un poquito.

La verdad que es un auténtico reto lo que me han propuesto, aún dentro de mi deporte preferido, el entrenar a mujeres supone todo un reto, ¿alguien opina lo contrario?. Es un equipo de división de honor y, parece ser y eso dicen sus directivos, no está cumpliendo los objetivos marcados. Así que, si acepto, me veo creando un bloguer-chat con las blogueras habituales para que me enseñen algo sobre mujeres. Jejejeje, veo oportuno el poner el jejeje, para que se vea mi buena intención con la solicitud de ayuda, jajajaja. El jueves es el día de confirmar algo.

Otra cosa, os doy el enlace de un blog nuevo que desde hoy he puesto en funcionamiento, en vista de que hablan de mi, ¡hablemos sin miedo de todo!: Desde la contraluz.

¿Damos un paso más?

Noviembre 15, 2007 at 10:23 am | In Cajón de sastre, Mis charcos, Opus Dei, Opusdei | 14 Comments

A la hora de comenzar a escribir siempre me pongo con una ligera idea, a veces muy remota, de lo que quiero plasmar. Lo que peor llevo son las primeras líneas, pues en ocasiones con la introducción hecha he cambiado sobre la marcha de tema. No se si esto también os ocurrirá a vosotros.

Es cierto, es un hecho viendo la fecha del último post, que hace tiempo que no he “colgado” nada. No por ello he dejado de visitar los clásicos de la red, dejando algún que otro comentario, pocos vale. Hoy tengo varias ideas en la cabeza, pero hay una, sobre todo una, que me ronda bastante últimamente: catequesis.

Más de una vez hemos escuchado que no hay nada más cierto que lo que te enseña la escuela de la vida. Una de las conclusiones a la que podemos llegar, por lo menos yo, es que en este mundo no se trata tanto de convencer a alguien, sino de demostrarles. También aprendí que no hay que dar nada ni por sabido ni por supuesto. ¡Cuánta verdad!

No hace falta más que escuchar, o leer, las noticias cada día. Poco a poco intentan sacar –alejar- a Dios de la persona. Por eso tenemos que “utilizar”, qué mal suena ¿no?, el cara a cara, que lo que decimos tenga sintonía con lo que vivimos. ¿Por qué nos avergonzamos de nuestra condición de cristianos? ¿Luego nos lamentamos de lo que pasa?

También, aunque tengo que seguir pensando sobre estos temas, hay bastante de comodidad -sin generalizar, claro- cuando se dice que se pierde la fe; me falta libertad; no tengo paz… Si me preguntas, ¿cuándo has sido verdaderamente feliz? No tengo más remedio que responder la verdad: cuando más cerca de Dios estaba. En esos momentos, en el trato sincero con el Señor, uno siente la auténtica libertad, la auténtica paz. Dejamos de tener esos sentimientos, cuando cambiamos el orden de valores, cuando anteponemos el yo a cualquier circunstancia y dejamos a Dios y a los demás aparcados. Entonces entra nuestra vena crítica de todo y lo único que tenemos que realizar no lo hacemos: examen de conciencia y ser sinceros para encontrar en nosotros mismos “las causas” de los defectos de los demás.

Al final, ¿veis?, no escribí de lo que de verdad quería Se que tengo que actualizar más este blog, pero también podéis visitar el apartado de “otros blogs”. Al tiempo, que es de los mejores aliados que tenemos, o no. Se verá, depende de cada uno, de nadie más.

Poseedores de la verdad

Octubre 29, 2007 at 11:30 am | In Cajón de sastre, Mis charcos, Opus Dei, Opusdei | 11 Comments

(Fotografía del blog Garaje La Luna)

Vivimos de tal manera que nos movemos como seres infalibles, los demás son los que se equivocan, ¡miradme, soy vuestro ejemplo!, decimos.

Estamos aparcando a Dios de forma sutil, anteponemos lo “mío” por lo “nuestro”, el “yo” por el “nos” o el “vos”. Estamos perdiendo perspectiva, no nos percatamos que a Dios le tendremos, ¡le tenemos!, siempre. Nos falta fe.

Hay quienes no conocen a Dios; hay quienes, por la falta de trato con Él, se han instalado en su castillo y dudan de la sobrenaturalidad de la Iglesia y de casi todo lo que la conforma, como fruto de esto llegan a perder la fe, eso dicen, echando la culpa a otros de apartar a Dios de sus vidas.

Leía no hace mucho en un periódico gratuito, en una sección en la que preguntaban a padres sobre la religión en los colegios, que una madre decía que había elegido que su hijo no estudiara religión, que esa opción se la dejaba para cuando fuera mayor y que, así lo decía, ella misma creaba su religión. Religión a la medida, conductas morales a nuestra conveniencia, argumentos para justificar nuestra falta de compromiso.

Últimamente me pregunto sobre cómo ser más objetivo o en qué momento uno es más objetivo. Después de tantas equivocaciones, uno termina por concluir que el mejor lugar donde encontrar esa objetividad -sinceridad y valentía para enfrentarse a la verdad- es delante de Jesús Sacramentado. No se trata sólo, que es mucho, de contarle nuestras cosas, sino también el tener la disposición de saber escucharle; afrontar esos golpes en el alma, eso que “agita” a veces nuestra conciencia, sobre las cosas en las que hay que poner orden en nuestros quehaceres.

Es posible, cada uno es cada uno, que bastantes de los problemas que tenemos, incluso aquellos a los que no terminamos de dar una solución definitiva, sea por nuestra falta de presencia de Dios.

Me paro aquí. Quería escribir sobre otros asuntos, de cómo alucino con aquellos que saben interpretar fidedignamente, los demás no saben o no sabemos, los documentos eclesiásticos, de qué es de Dios o qué no es. Nosotros, ¿somos de Dios o nos inventamos también nuestra religión?

Seguir caminando

Octubre 17, 2007 at 8:11 am | In Cajón de sastre, Mis charcos, Opus Dei, Opusdei | 11 Comments

Procurad adquirir las virtudes que creéis que faltan en vuestros hermanos, y ya no veréis sus defectos, porque no los tendréis vosotros. (San Agustín. Enarrationes in Psalmos, 30,2,7).

Es casi propio de la naturaleza humana hacer una valoración crítica de lo que nos rodea. Esto nos puede llevar a buscar las causas de algunos de nuestros males en el exterior sin pensar, o por lo menos sin profundizar lo suficiente, en la posibilidad de que algunas de esas causas provengan por nuestro comportamiento.

Yo no deseo convertirme en un defensor –tampoco hace falta- del Opus Dei, pero sí que después de leer y escuchar a los demás, también me apetece contar mis experiencias. Tengo la suerte de haberlas vivido en primera persona, por lo tanto nadie me va a engañar y no hay nada que se quede en el camino. Alguno dirá que sigo bajo las redes opusinas y que manipulan mi cabeza para escribir esto o pensar como pienso. Otro argumento que pueden decir, es que soy un sentimental que añora su pasado y que no soy capaz de salir de él. La mejor respuesta a esto sería que pasáramos un día juntos, es posible que un día pueda valer, para que pudieran percibir que no es así. ¡Vaya que no es así!

Tengo una máxima, ya le expuse en alguna ocasión: mi alma es entre Dios y yo. A mí, por lo menos a mí, la Obra me sirvió para conocer al Señor, si esto es así ¿puede ser mala? Si una persona tiene trato con Dios –trato sincero-, mediante los Sacramentos y la oración, no la veo capaz de faltar a la caridad, sin entrar a valorar si también puede estar faltando a la justicia. En todo caso, no hacer lo que critico o no hacer lo que no me gustaría que me hicieran.

Con quince años pedí la admisión en el Opus Dei, porque quise, de esto me acuerdo perfectamente. Casi doce años después me fui, también cuando quise. Nunca me sentí coaccionado. Recuerdo cómo el director del centro me intentaba ayudar. Hay que reconocer que en época de rebelión a uno la voluntad le falla –somos poco objetivos con nuestra alma, posiblemente esto sería más certero decir- y no era capaz de ver más allá de mi propia conveniencia. Es como los padres hacen con sus hijos pequeños, como estos no tienen voluntad para hacer las cosas (comer, por ejemplo), los padres la ponen por ellos.

El pasado. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, no estoy de acuerdo del todo o por lo menos no siempre, considero que cualquier tiempo pasado fue distinto. En mi caso, en unas ocasiones para dar gracias y en otras para desagraviar, también me río. Lo peor no es haber dejado la Obra, lo peor es todo ese tiempo que estuve sin querer a Dios. Agua pasada no mueve molino, esto si que es verdad. No me preocupo del pasado –ya no puedo hacer nada-, tampoco del futuro –no se qué pasará-, pero sí que me interesa el presente, el día a día. Desde luego, no podemos consentir que por pensar en el pasado nos quedemos parados en/con nuestras vidas.

Tengo un amigo que es jugador de fútbol sala de alta competición, concretamente portero. Últimamente no juega mucho, me llamó una noche de la semana pasada para desahogarse ya que lo está pasando mal (se pasa mal, de verdad, cuando uno piensa que no valoran su trabajo y su esfuerzo). Después de escuchar, le dije dos cosas. La primera, que tenía que ser un profesional y acatar las decisiones de su entrenador y que no pudieran tener reproche de él con respecto a su manera de entrenar y su compañerismo. La segunda cosa que le dije fue que hablara con el entrenador y le expusiera todo lo que pensaba, que no dejara en su cabeza nada que luego le pudiera dar quebraderos de la misma, así evitaría juicios sobre algo en lo que es posible que él viera unas cosas que no había. Después de hablar con él, me escuché a mi mismo y pensé: esto me suena ¿por qué no lo haré yo con mi vida?

Es muy importante desahogarse en el lugar adecuado, si nos entran dudas sobre algo lo mejor es ir a las fuentes. En todo caso, recomiendo la web Opus Dei al día.org, no es oficial de la Obra y creo que algo puede ayudar en bastantes aspectos. Pero insisto, lo mejor del todo es el boca a oreja y preguntar directamente para despejar dudas.

Retazos del fin de semana

Octubre 15, 2007 at 11:38 am | In Cajón de sastre, Mis charcos | 6 Comments

El fin de semana muy bien, gracias. Me alegró muchísimo que en el curso de retiro hubiera un cubano, de Cuba. Lleva catorce meses en España, vino con su mujer. Hay que encomendar que sus dos hijos puedan salir de allí, ahora viven con los abuelos. Por la edad del mayor, casi 18 años, parece algo complicado pues está en edad militar, la pequeña tiene 11 años.

Le di mi palabra que mis amigos blogueros le ayudarían en esta causa rezando por el asunto. Él se lo está pidiendo con fe a San Josemaría, pues el problema no es que no puedan salir por falta de recursos económicos, si no por falta de libertad.

También estuvo otro de Valladolid, está más cerca que Cuba. Me hacía gracia escucharle, por el acento más que nada (que no se enfaden Altea y Mara). Hay que reconocer que tenéis un acento pronunciado.

Por lo demás muy bien. Hoy he intentado contactar con dos amigos que hacía tiempo no sabía de ellos. Uno marchó al Perú y allí sigue, he hablado con su madre y me comenta que se ha casado con una peruanita y ya tienen tres niños. El segundo, sigue por Madrid, hablé con su mujer, tienen dos criaturas. Se que tendré que hacer más esfuerzos yo que ellos para vernos, es lo bueno que tenemos los solteros. Bueno, depende, dirán otros. Para mi no, cuestión de ¿gustos?

Sigo con mis cosas

Septiembre 25, 2007 at 9:32 am | In Anti Opus, Cajón de sastre, Ex-Opus Dei, Exopus, Normas de piedad, Opus Dei, Opusdei, Oración, antiopus | 18 Comments

Se que últimamente los post de este blog están cambiando de rumbo. He decidido que en lugar de andar abriendo nuevos por qué no utilizar el que tengo. Por este motivo, si alguien quisiera leer otras cosas recomiendo cualquiera de los blogs amigos de la columna de la derecha (espero no volver a cambiarlos de lugar). Sugiero al Pianista, a una chica de Bilbao, a un aventurero de la abogacía, a uno que no le gusta el fútbol, a mi locutora favorita, navegar en el mar, a mi amiga chilena en Alemania y sus innumerables blogs, a mi amigo Dimas -espero que por fin nos podamos ver-, a un catalán por Cantabria, al lobo feroz que quiere cambiar el mundo, a una que lleva botas y a Benita (jajaja, ya sabes) que da gusto leer. Podía haber puesto los enlaces de todos los blogs, no quiero dejar a nadie, pero estos son a los que rindo homenaje. Ahí escribo.

El motivo que hizo que parte de mi tiempo lo dedicara a esto de internet fue el descubrimiento de una web en la que se hablaba del Opus Dei. Durante unos días me dediqué a leer casi todos sus artículos. En ellos se contaban, se cuentan, situaciones muy diversas, experiencias que no dejan indiferente al que las lee. A mí me provocó mirar hacia dentro primero y hacia delante después.Es cierto que en nuestra vida nos encontramos con personas de todo tipo, que nos caen mejor o peor, que son más o menos simpáticas, más o menos amables… No hace falta que pertenezcan a una institución de la Iglesia para ponerla una etiqueta por el comportamiento de sus individuos. Lo mismo que pensamos de los demás, pueden hacerlo de nosotros. Y no nos damos cuenta.

Hoy me gustaría hablar de las normas de piedad. Algunos podrán considerarlas como prácticas obligatorias para que, al llegar la noche en la hora del examen, uno pueda quedarse “tranquilo” de haber “cumplido” con su piedad.

Si una cosa he descubierto en este último tiempo, hace casi 18 años que no soy de la Obra, es que esas normas de piedad no suponen para mi un cumplir con nadie, ni con el sacerdote con el que me confieso, ni con el amigo que tengo y al que le cuento mis cosas, porque quiero, ni tan siquiera con mi conciencia.

Para mí, esas prácticas de piedad suponen, cada una de ellas, un encuentro personal e íntimo con el Señor. Se que le viene muy bien a mi alma y se que sin rezar la estaría “matando” de hambre. Por eso al llegar por la noche y hacer ese pequeño examen de conciencia, lo que miro no es si las hice, sino qué cariño y atención puse en ellas. Si no las hice, saber buscar objetivamente el por qué de esa omisión. Para ello acudo a mi ángel de la guarda para que me ayude a ser sincero conmigo mismo. Sin duda, no todos los días son iguales, pero se que el día siguiente supondrá un nuevo reto y dependerá de mi, una vez más.

Una de las excusas que hay para ir dejándolas aparcadas es la falta de tiempo. He dicho excusa, sí. También es verdad que alguna jornada se pueda torcer todo y de al traste con nuestra agenda tan organizada. Pero tenemos la suerte que, y más si estamos en gracia de Dios, la oración la podemos hacer en cualquier lugar, que nada nos impide llevar un libro –los hay de bolsillo- y poder leerlo en el autobús, en el metro o ¿tan siquiera diez minutos en cualquier sitio? La experiencia me dice que quien quiere puede, me lo he demostrado a mi mismo en otras actividades de mi vida, en otros momentos de la misma, muy distintos a los que vivo actualmente.

Cambiar el mundo

Agosto 22, 2007 at 5:07 pm | In Cajón de sastre | 19 Comments

La verdad es que durante los últimos días me dedico más -bastante más- al blog de mi Club que a este y porque -también es verdad- a los que abrí nuevos procuro cuidarlos con cariño, aunque son fáciles de llevar ya que prácticamente son de copiar y pegar. Son mis tambores.

El título de la entrada es “cambiar el mundo“, porque me apasiona esa frase y tiene, por lo menos para mí, un significado de reto, de audacia, de valentía. No puedo creer que los cristianos no tengamos la capacidad de salir en estos momentos hacia delante. Aunque las dificultades son muchas, sigo considerando que ahora no nos van a llevar al circo a que nos coman los leones ni nos suspenderán de una cruz.

Este verano me han premiado dos amigos blogueros, como indiqué en un post anterior. Procuro no olvidar el por qué me inicié en esto y me propongo, cada vez que me instalo delante del teclado, llevar a término el propósito que me marqué. Todos comenzamos esta carrera por algún motivo, seguramente un amigo nos habló de los blogs, luego fuimos introduciéndonos, investigando, viendo la gran cantidad que hay, de cómo se puede dominar este espacio y con qué alegría se escribe de todos los temas. De los blogs que más me gustan, mis trompetas, tengo un enlace en este. En todos ellos hay un algo que me atrae y por eso soy seguidor suyo.

Hay unos cuantos frentes abiertos actualmente y que un cristiano, cualquiera de nosotros no sólo unos cuantos, tiene la obligación y el deber de poner de sus fuerzas para que nuestra sociedad sea una sociedad que no deje de mirar a Dios: educación, familia, matrimonio, política, información… Hay páginas y blogs en la red especializados que nos ayudarán a formar nuestro criterio y nuestra opinión, siendo muy recomendable acudir a ellas en algún momento.

La semana pasada, hablando con un amigo, me comentaba sobre cómo sería el encuentro del hombre con Dios, que a nosotros no sólo se nos valorará por nuestras acciones, sino que también habrá que tener en cuenta nuestras omisiones. A decir verdad, qué pocas veces he considerado esto.

Comiendo con otro amigo, me daba cuenta con qué facilidad podemos caer en el abismo de la pérdida de la fe a poco que no cuidemos detalles tan insignificantes como pueden ser las lecturas, la televisión, un película, ambientes que frecuentamos… Podemos creernos con gran criterio y fortaleza, no teniendo la suficiente humildad, la soberbia nos impide la buena vista, para considerar que ciertas materias nos pueden hacer daño, sino van acompañadas de los antídotos para poder aliviar esos males. Lo mejor es acudir a un amigo para que nos aconseje. En mi caso, acudo a un gran amigo de la infancia, es crítico literario -¡qué fácil lo tengo!-, para pedirle recomendaciones sobre qué leer. Aunque María me habló de una de sus últimas lecturas, se positivamente que es muy bueno ese libro, pero que todavía no me he lanzado a leerlo, es uno de un pijama a rayas o algo así. Ya te volveré a preguntar.

Últimamente me está dando por las biografías de personajes de la historia. Leí hace poco uno sobre un rey de la edad media y actualmente estoy con otro que vivió en el siglo XVIV, fue un gran estadista, aunque un poco loco.

Lo dicho, que podemos hacer mucho Bien, ¡con mayúsculas!. Además, si hago lo que está en mi mano, es posible que algunas cosas me enfaden menos, pero si me quedara con los brazos cruzados, no tendría ningún derecho a quejarme: porque no estaría poniendo nada de mi parte para remediarlo.

Finalizo con una frase lapidaria: lo que se escribe en internet queda constancia para la eternidad. Todos tenemos que ir al mismo compás, como una orquesta, cada uno tiene su instrumento, toquemos pues. El pianista nos indicará.
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