La verdadera batalla

Marzo 30, 2007 at 8:41 am | In Aficiones, Mis charcos, Opus Dei | 4 Comments

Vivimos muy deprisa, cada vez más rápido. Sin darnos cuenta se escapan los minutos, las horas, los días. Dentro de esta rapidez, suceden cosas: nos dicen, decimos, hacemos … Somos como una esponja, no percibiendo plenamente las cosas que ocurren en nuestro entorno y, en otras tantas ocasiones, la jerarquía que damos a los temas puede no ser la adecuada.

Damos al estómago o al corazón la “responsabilidad” de lo que hacemos o haremos, en lugar de poner nuestra voluntad y la cabeza en nuestras tareas. San Josemaría dice en Camino: Acto de identificación con la Voluntad de Dios: ¿Lo quieres, Señor?… ¡Yo también lo quiero!. Sería una lástima que funcionáramos por el me apetece o me gusta o no.

En mi deporte, como entrenador, a la hora de jugar contra un equipo teóricamente inferior, solemos decir que nuestro peor rival somos nosotros mismos. Cuando el partido es contra un equipo parejo al nuestro, o incluso algo superior, lo que decimos es que ganará el que reduzca el número de errores. Damos especial importancia a la toma de decisiones del jugador, pedimos que sea rápida y ya si encima es acertada, le damos abrazos y todo. Podemos perder contra los últimos y también ser capaces de ganar al que encabeza la clasificación. Si se da lo primero lo que más deseamos es que llegue el próximo partido, la terapia es entrenar mucho más fuerte, más serio, más concentrado y demostrar el siguiente sábado que ha sido un tropezón. Si se pierde contra el líder, el pensamiento puede ser que entraba dentro de lo previsto. A mí esto último nunca me ha gustado.

Cuando dirigía un equipo juvenil, nuestro primer equipo jugaba (sigue jugando) en división de honor. En ocasiones disputábamos partidos de entrenamiento y antes les daba una pequeña charla técnica a los jugadores. Aguantábamos diez minutos, a veces tan solo uno, porque luego nos metían goles por todos los lados. Casi siempre lo mismo (una vez hicimos enfadar al entrenador de los grandes porque les hicimos cinco goles en la segunda parte, perdimos 10-5, pero disfrutamos), los jugadores me decían después, entre alguna risa, que yo quería ganarles, mi respuesta era que si iba a perder me quedaba en mi casa. Escuché una vez que la edad es un número, eso les decía a ellos, poniéndoles el ejemplo de que jugábamos 5 x 5, cinco hombres contra cinco hombres.

La verdadera batalla la damos en nuestro interior. En nuestros afectos, sentimientos, orgullo, amor propio, gestos, palabras, miradas … Camino, desde que descubrí este libro, siempre me ha fascinado y calado cada punto, parecen susurrados al oído sólo para nosotros: Ojalá fuera tal tu compostura y tu conversación que todos pudieran decir al verte o al oírte hablar: éste lee la vida de Jesucristo.

Llega el fin de semana y la Semana Santa. Vamos haciendo planes, no dejemos de lado a Dios y a los demás. Por supuesto que nuestro primer prójimo somos nosotros mismos, pero seguro que podemos compartir nuestro descanso y nuestro tiempo. Que durante estos días en los que estaremos más con nuestra familia, nuestros amigos y con Dios, no estemos pendientes del reloj. Vivamos como si ese instante fuera único y el último. Disfrutaremos mejor y los demás también.

Voces a favor de la vida

Marzo 30, 2007 at 7:37 am | In Bioética | 5 Comments
Chespirito suma su voz contra el aborto en spot de TV

Fuente: El Universal.com

Uno de mis ídolos de la infancia y de ahora también, pues están reponiendo sus series, ¡qué tiempos aquellos!

De un blog amigo

Marzo 30, 2007 at 6:48 am | In Familia | 2 Comments

Del blog Alemania, Economía, Sociedad y Derecho, de Marta Salazar, ayer dejó este interesante artículo:

Acorta la distancia

Marzo 27, 2007 at 9:23 am | In Mis charcos | 3 Comments

Esta es la frase que durante este tiempo han puesto en el retablo de mi parroquia.

Todos estamos en busca de la felicidad, no conozco a nadie que voluntariamente quiera estar triste o solo. Es una empresa grande este deseo, pero en ocasiones nos tomamos atajos y estos nos llevan a consecuencias que posteriormente lamentamos. Leyendo hace tiempo “Ascética meditada”, una frase me llamó la atención: la tristeza es la escoria del egoismo. Mucha verdad ahí encerrada en ella.

La felicidad no está sólo en las cosas materiales, aunque es cierto que ayudan, ni tampoco está en esas compensaciones o satisfacciones personales que nos buscamos. Actuaríamos con miras muy superficiales si así fuera nuestro actuar, pues ante cualquier imprevisto se derrumbaría nuestro castillo. Después vendría la segunda fase, la de no merece la pena, siempre termino por los suelos, etc., etc. El otro día, viendo no se qué película, en un momento decía uno de los personajes: lo importante no es la caída, es cómo te levantes.

El pasado viernes apuntaba unas frases de San Agustín. Por la tarde quedé con un amigo que me comentó que eso era lo que le ocurría. Después de una vida un tanto azarosa, comienza a comparar y descubre que la verdadera felicidad la tenía antes, cuando estaba cerca de Dios. Si Dios quiere, ¡qué quiere!, y el pone también de su parte, se confesará y también parece que está dispuesto para asistir a un curso de retiro. Dios ha puesto de su parte, pienso que el medio que ha dado a mi amigo he podido ser yo, y ahora este amigo debe andar la suya. Tiene que acortar la distancia.

Muchas veces nos hace falta descubrir que podemos “hacer historia” en la vida de los que pasan a nuestro lado. Los demás lo esperan de nosotros, ¡busquemos amigos para Jesús!.

El Papa nos habla

Marzo 26, 2007 at 10:10 am | In El Papa | No Comments

El pecado lleva al hombre al fracaso de su existencia, afirma Benedicto XVI. Visita del Papa a una parroquia romana.

Benedicto XVI confesará a jóvenes romanos en celebración penitencial. El jueves 29 de marzo el Papa Benedicto XVI impartirá en el Vaticano el Sacramento de la Reconciliación a los jóvenes que participarán en la liturgia penitencial promovida por la diócesis de Roma y que presidirá el Papa Benedicto XVI.
Fuente: Aciprensa.

Dios y audacia. Aniversario de D. Álvaro del Portillo

Marzo 23, 2007 at 9:26 am | In Mis charcos, Opus Dei | 1 Comment

Frases para la reflexión, extraídas de la introducción a las Confesiones de San Agustín y del propio santo:

“La mala vida lleva siempre consigo cierta oscuridad del entendimiento y cierta torpeza de la voluntad”.

“Deseaba y ansiaba liberación, sin embargo, seguía atado al suelo, no por cadenas exteriores, sino por los hierros de mi propia voluntad”.

Si empezamos a considerar en cómo esta el mundo, cada vez más descristianizado, que se aleja de la referencia de Dios, nos puede entrar el desaliento.

Últimamente he llegado a varias conclusiones:

1. La gente necesita ser escuchada, necesita hablar. Tenemos la responsabilidad de estar pendientes de las necesidades de los demás, espirituales y materiales. Vivimos tan rápido que no miramos a los lados, en ocasiones conviene detenerse un poquito. Durante esta semana me he propuesto que si no consigo sacar algo de tiempo para quedar, o hablar, con un amigo, algo hice mal. Tenemos el tesoro del tiempo y debemos saber gestionarlo bien.

2. Procuro mirar y abarcar sólo lo que me rodea, en el sentido que ese es mi campo de batalla. Esta manera de hacer me permite afrontar con mucho más optimismo la situación del mundo, porque lo circunscribo a mi mundo. Luego toca ser valiente y no negar mi “condición”.

3. San Agustín decía “buscaba yo por el orgullo lo que sólo podía encontrar por la humildad”. Esto es lo que realmente mata al hombre: el orgullo. El para luego, lo convertimos muchas veces en para siempre, en los temas referidos a Dios.

4. Nada de esto conseguiremos sino somos hombres y mujeres de oración. Tenemos la seguridad, porque así nos lo dijo el Señor, de que estará con nosotros hasta el fin del mundo. Esta seguridad nos tiene que dar paz. Seguridad y paz son dos buenas armas para el combate.

5. Tenemos los medios necesarios: los Sacramentos. Acudamos y llevemos a los nuestros a estos instrumentos de santidad. En el momento que una persona se pone a buenas con Dios, todo cambia y se produce el milagro.

Hoy es el aniversario del fallecimiento de D. Álvaro del Portillo. Recuerdo con cariño dos anécdotas con él, ambas “asaltando” el coche, una de ellas en plena calle Velázquez, ¡qué tiempos de juventud!. En la web del Opus Dei viene hoy unos cuantos vídeos que dejo con un enlace.

Audiencia general del día 21

Marzo 22, 2007 at 10:31 am | In El Papa | 2 Comments
Queridos hermanos y hermanas:
San Justino, filósofo y mártir, es el más importante entre los Padres apologistas del siglo segundo. Nació entorno al año 100. Fundó una escuela en Roma, donde gratuitamente iniciaba a los alumnos en la nueva religión. Denunciado por este motivo, fue decapitado bajo el reinado de Marco Aurelio.

Varias noticias

Marzo 21, 2007 at 2:51 pm | In Opus Dei, Sacramentos | 1 Comment

Fuente: Almudí.

Fuente: web Opus Dei.

Libres para construir el futuro. Ser libres no es sólo un derecho: comporta una responsabilidad, que debe llevar a los cristianos a implicarse en las cuestiones de la sociedad, contribuyendo con soluciones plurales a los problemas de cada época. Publicamos un artículo sobre la libertad y la responsabilidad social del cristiano.

Historias de un viaje

Marzo 20, 2007 at 11:55 am | In Aficiones, Mis charcos | 6 Comments
Este fin de semana estuve en Lugo. Se celebraba la Copa de España de fútbol sala y el viernes, después de trabajar, tomamos la carretera y salimos hacia tierras gallegas. Contaré tres detalles del viaje.

El primero.

Antes de un viaje de estos, suelo visitar una página en internet para conocer los horarios de Misas del lugar. Tuve la suerte de que al lado del hotel donde nos alojábamos estaba la Catedral. Fui tanto el sábado como el domingo a Misa de 9 de la mañana. Me alegré de ver expuesto el Santísimo siempre, hacer la oración de este modo es mejor, estar más cerca del cielo, por decirlo de algún modo. Por otro lado, me hizo pensar la poca gente que asistió a la Santa Misa, no tanto el sábado, pero sí el domingo. Más llamativo se me hacía que la gente, al finalizar, salía antes incluso que el sacerdote. Doy gracias a Dios porque hayan metido en mí la costumbre de quedarme a dar gracias al Señor por haberle podido recibir en la Comunión. Procuro que sean diez minutos y me tengo que decir muchas veces, que “pierdo” más tiempo en otras cosas mucho menos importantes y que en esos momentos tengo a todo un Dios dentro de mí. Cuidar y esmerarme en las acciones de gracias.

El segundo.

Nos facilitaron para ver los partidos en el Pabellón unas entradas VIP. Este tipo de entradas tienen la ventaja de que todo lo que tomas es gratis: bebidas, comidas, café, etc. Algunos actuaban como si fuera a llegar una época de hambre en el mundo, les entraban las cosas más por los ojos que por lo que realmente les hacía falta para llenar sus estómagos. Consideraba en lo egoístas y consumistas que somos, como no nos cuesta económicamente pensamos que la virtudes de la sobriedad, de la templanza o de la misma pobreza, se pueden no vivir. Doy gracias a Dios, que me haya encontrado con personas que me enseñaran a vivir las virtudes cristianas. Cuesta el vivirlas y cada minuto de nuestra existencia es un buen momento para pelear, importa el presente, del pasado aprendamos de los errores para mejorar. Del presente vivamos cada instante poniendo todo nuestro afán.

El tercero.

Camino de Lugo, creo recordar que era en León pero no sé el lugar, pasamos por el Monasterio de Carracedo. Se veía desde la carretera y era impresionante. El que conducía comentó: que pena los frailes, se quedan sin vocaciones. Pensaba en la vocación y en que el Señor no ha dejado de llamar nunca. Somos nosotros los que nos hacemos los sordos. La vocación es un bien precioso, una llamada personal de Dios por nuestro nombre, un beso en la frente. ¡Una maravilla! y Dios no se deja ganar en generosidad. Posiblemente no sea el más adecuado para hablar del asunto, pero vivo el momento actual y se que para “forzar” la voluntad de Dios tengo que ser fiel y estar más cerca de Él.

Motivación

Marzo 15, 2007 at 2:37 pm | In Mis charcos | 2 Comments

Atrás quedan casi dos semanas en las que ritmo ha sido increíblemente rápido y el tiempo escaso. Han sido momentos en los que cada minuto era una joya, cada unos de ellos perdido se transformaba en un valor menos para “mi cuenta corriente” en el Banco del Tiempo.

Además de todos los charcos en los que estoy metido, me han hecho una oferta para volver a entrenar la próxima temporada. Es de un equipo que está en la misma categoría que en el que estoy actualmente realizando labores de coordinación. Me he dado un tiempo para pensar, ya que en el momento de tomar la decisión, ese mismo día, también hablaré con el club al que pertenezco y comunicarle la situación.

En esta situación, la de la oferta, intento valorar todo: proyecto deportivo, ambiente de trabajo, disponibilidad para atender las necesidades materiales en lo deportivo, situación económica, composición del cuerpo técnico, composición de la plantilla y … que tenga el suficiente tiempo para seguir recibiendo los medios de formación que recibo en el Opus Dei. Aunque esto lo haya puesto en último lugar, es lo primero que tengo en la cabeza.

En el mes de mayo pasado dejé de ejercer como entrenador. La verdad es que me he acostumbrado a este ritmo y apenas hacía de menos esta práctica. Me motiva, me ilusiona, el proyecto deportivo que me han planteado y me halaga, me llena de responsabilidad, que hayan pensado en mí para llevarlo a término, pues el objetivo es subir de categoría.

Intento trasladar esto, la motivación, al plano de la vida cristiana.

Muchas veces caemos en el acostumbramiento al realizar las cosas y esos hábitos nos pueden llevar, por mecanizarlos, a dejar de considerarlos como actos de amor a Dios, se va perdiendo la alegría viva del primer momento, el amor de un primerizo en estos actos. Se nos puede pasar el entusiasmo. No es ninguna tontería, conozco casos, sin ir muy lejos, en los que se empieza a manejar esta excusa y no somos (meto a todos) capaces de llegar a la causa de esa circunstancia. Nos hemos aburguesado, nos hemos acomodado e intentamos ajustar nuestro trabajo, nuestra vida de piedad, la relación con nuestros familiares y amigos, a meros actos sociales en el que el objetivo es simplemente cumplir el expediente. Perdemos el fin último de nuestra existencia: amar a Dios. Nos convertimos de pleno en nuestro primer y único prójimo.

Hace tiempo ya llegué a la conclusión, aunque cuesta y no siempre sale, que la motivación está en la lucha y que si lucho tendré motivación. Cuando vamos en el tren, hay túneles y en el momento de pasar por ese lugar, perdemos de vista la maravilla del paisaje. Pero el túnel finaliza, a veces se hace eterno, pero se acaba.

Hay que dar gracias a Dios, porque a pesar de cómo le tratamos siempre está ahí y lo hace por medio de los Sacramentos: Confesión y Eucaristía. Nos perdona y se nos da ¿Qué más queremos?. Él quiere, lo desea más que nosotros, que le queramos. El amor está en los pequeños detalles, como por pequeños detalles se han perdido muchos partidos de fútbol sala. Y tengo experiencia en los dos casos.

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