Propósitos
diciembre 27, 2011 a las 10:34 am | Escrito en General | Deja un comentarioEn las últimas semanas han ocurrido ciertos detalles que me han hecho reflexionar sobre cómo me van las cosas. Sobre todo ha sucedido uno.
Marcarse objetivos porque sí no tiene como consecuencia el que vaya a cumplirlos. Lo que debo hacer es comprometerme más firmemente con aquello en lo que creo, que verdaderamente merece la pena dejarse el tiempo, la vida solemos decir, en ello.
Una vez más, recomenzamos. Y como dije a una amiga hace muy poco, nunca es tarde para llegar, nunca es tarde es para volver.
Poco a poco
mayo 26, 2011 a las 10:18 am | Escrito en Volver a empezar | Deja un comentarioLlevo mucho tiempo inactivo con este blog y me da mucha rabia. A veces no valoro suficientemente la importancia de que en las cosas hay que ser constante y aprender de que todos los comienzos son briosos, pero que esas sensaciones van decayendo con el paso del tiempo.
Hago propósito de ser más regular en el escribir, no para que me lean, sino para expresar aquellas cosas que llevo dentro. En ocasiones utilizamos los blogs para desahogarnos, con el consiguiente peligro que eso conlleva de cometer indiscreciones.
En poco tiempo recibimos al Papa Benedicto XVI en Madrid, también hablaré de este gran acontecimiento.
Procuro no perder lo que me marqué cuando inicié este blog. Procuro no perder todo lo que de bueno aprendí.
May Feelings III: vídeo, mayo, mes de María y los sacerdotes, gracias
mayo 4, 2010 a las 8:04 am | Escrito en Benedicto XVI, Opus, Opus Dei, Opus Dei al día, Opusdei, opuslibros | Deja un comentarioEtiquetas: Sacerdotes
May Feelings III: vídeo, mayo, mes de María y los sacerdotes, gracias!!!
Fuente: Opusdeialdía.
Sobre amigos y enemigos
diciembre 14, 2009 a las 9:54 am | Escrito en San Agustín | 1 comentarioSan Agustín.
Reflejos de historias
octubre 1, 2009 a las 9:20 am | Escrito en amistad, Cajón de sastre, Caridad, citasyfrases, Frases, Mis charcos, San Agustín | Deja un comentarioLas Confesiones. San Agustín, Libro II, capítulo 7.
Colorín, colorado
septiembre 1, 2009 a las 8:08 am | Escrito en Mis charcos | Deja un comentarioAmistad
agosto 11, 2009 a las 8:09 am | Escrito en amistad, Opus Dei, Opus Dei al día, Opusdei | Deja un comentario
Fotografía del blog de Javier
Mucho se comenta de cómo el Opus Dei fomenta la amistad como instrumento de proselitismo. Conmigo poco proselitismo pueden hacer y sin embargo debo decir que algunos de mis mejores amigos son del Opus Dei, me lo han demostrado y me lo siguen demostrando, con detalles muy concretos.
Hace poco, estando con un buen amigo y su mujer, esta me comentaba que uno de sus jefes es del Opus Dei. No me hablaba bien precisamente de él y me comentó algunas cosas de cómo actuaba. No se si efectivamente su jefe será de la Obra o no, pero lo que si me quedó claro es que esta amiga la imagen que tenía del Opus Dei y de la Iglesia es lo que su superior la transmitía. Me hizo pensar, y llegué a la conclusión que tengo que esforzarme por rezar más y ser mejor para que lo que los demás vean a través mía les pueda hacer el efecto de acercarse a Dios, o por lo menos que les cree la inquietud de comenzar a buscarle.
Reencuentro con un amigo
julio 29, 2009 a las 7:41 am | Escrito en Cajón de sastre, foro Opus Dei al día, foro sobre el Opus Dei, Mis charcos, Opus Dei, Opus Dei al día, Opusdei | Deja un comentarioLleva más de una década en Valladolid, allí vive con su mujer y sus tres hijos. Da mucha alegría este tipo de reencuentros, por lo menos a mi. Tenía la sensación de que no hacía tanto que no nos veíamos, todo el tiempo transcurrido me pareció nada. Hablamos, me preguntó, pregunté. Nos pusimos al día en personas, “marujeamos” un rato. Recordamos sucesos, anécdotas. Fue muy bueno y muy corto el rato.
El es supernumerario del Opus Dei, cuando le conocí ya lo era. Me preguntó –anteponiéndome que si quería le respondiera- por qué dejé la Obra. Le dije, más o menos, algo. Después de casi veinte años de haberme ido del Opus Dei, sigo sin encontrar una respuesta clara a mi marcha. Bueno, si: yo. No me voy a extender en los motivos, quedan entre el Señor y yo, y quien corresponda.
Cuando leo, y escucho, testimonios de personas que fueron de la Obra, procuro ponerme en su lugar y “comparar” con lo que yo viví siendo del Opus Dei. Tengo que reconocer que en bastantes ocasiones –y no exagero- no tiene nada que ver lo que he leído con lo que he vivido. De hecho en alguna ocasión he quedado en persona, cara a cara, con algunos de los que escriben en una web cuyo objeto es la de “desenmascarar” las mentiras del Opus Dei y hemos charlado durante largas horas, sacando mis conclusiones, como supongo que la otra parte también lo hiciera. Y me duele.
Me duele, porque veo parte de mi vida en ellos, en el sentido de no haberme enterado de que la vocación al Opus Dei es una vocación a la santidad, por lo tanto, no me enteré que tenía que ser santo, esforzarme en ello. Y tengo que decir que la vida que llevaba en mi última etapa no era, desde luego, ejemplo de un cristiano en busca de su identificación con Cristo. He comentado en varias ocasiones que la culpa de mis actos es solamente mía, no culpo a los demás de mis errores. Y de esa web he aprendido a encontrarme porque he visto detalles que antes no había percibido, descubriendo horizontes que me han dejado con la boca abierta, de mi torpeza, claro. Por ello a veces dejo mis “perlas” en el foro de Opus Dei al día.
Ayer leí sobre mí, no es que hablaran de mí. Haciendo mi rato de lectura espiritual, me dio un pedazo de colleja el Señor con un párrafo. Me estaba hablando claro sobre unos asuntos que tenemos. Conclusión: oración, pero no sólo hablar, también escuchar. Y por lo noche, un buen examen de conciencia en el que sea objetivo a lo hora de puntuarme, me va la eternidad.
Y seguro que mañana vuelvo a caer, pero no importa las veces que caiga, importa las veces que me levente. Es curioso esta última frase la tiene tatuada un jugador del Atlético de Madrid en uno de sus brazos, y de esto saben mucho los de este equipo.
Reencuentro con un amigo
julio 29, 2009 a las 7:41 am | Escrito en Cajón de sastre, foro Opus Dei al día, foro sobre el Opus Dei, Mis charcos, Opus Dei, Opus Dei al día, Opusdei | Deja un comentarioLleva más de una década en Valladolid, allí vive con su mujer y sus tres hijos. Da mucha alegría este tipo de reencuentros, por lo menos a mi. Tenía la sensación de que no hacía tanto que no nos veíamos, todo el tiempo transcurrido me pareció nada. Hablamos, me preguntó, pregunté. Nos pusimos al día en personas, “marujeamos” un rato. Recordamos sucesos, anécdotas. Fue muy bueno y muy corto el rato.
El es supernumerario del Opus Dei, cuando le conocí ya lo era. Me preguntó –anteponiéndome que si quería le respondiera- por qué dejé la Obra. Le dije, más o menos, algo. Después de casi veinte años de haberme ido del Opus Dei, sigo sin encontrar una respuesta clara a mi marcha. Bueno, si: yo. No me voy a extender en los motivos, quedan entre el Señor y yo, y quien corresponda.
Cuando leo, y escucho, testimonios de personas que fueron de la Obra, procuro ponerme en su lugar y “comparar” con lo que yo viví siendo del Opus Dei. Tengo que reconocer que en bastantes ocasiones –y no exagero- no tiene nada que ver lo que he leído con lo que he vivido. De hecho en alguna ocasión he quedado en persona, cara a cara, con algunos de los que escriben en una web cuyo objeto es la de “desenmascarar” las mentiras del Opus Dei y hemos charlado durante largas horas, sacando mis conclusiones, como supongo que la otra parte también lo hiciera. Y me duele.
Me duele, porque veo parte de mi vida en ellos, en el sentido de no haberme enterado de que la vocación al Opus Dei es una vocación a la santidad, por lo tanto, no me enteré que tenía que ser santo, esforzarme en ello. Y tengo que decir que la vida que llevaba en mi última etapa no era, desde luego, ejemplo de un cristiano en busca de su identificación con Cristo. He comentado en varias ocasiones que la culpa de mis actos es solamente mía, no culpo a los demás de mis errores. Y de esa web he aprendido a encontrarme porque he visto detalles que antes no había percibido, descubriendo horizontes que me han dejado con la boca abierta, de mi torpeza, claro. Por ello a veces dejo mis “perlas” en el foro de Opus Dei al día.
Ayer leí sobre mí, no es que hablaran de mí. Haciendo mi rato de lectura espiritual, me dio un pedazo de colleja el Señor con un párrafo. Me estaba hablando claro sobre unos asuntos que tenemos. Conclusión: oración, pero no sólo hablar, también escuchar. Y por lo noche, un buen examen de conciencia en el que sea objetivo a lo hora de puntuarme, me va la eternidad.
Y seguro que mañana vuelvo a caer, pero no importa las veces que caiga, importa las veces que me levente. Es curioso esta última frase la tiene tatuada un jugador del Atlético de Madrid en uno de sus brazos, y de esto saben mucho los de este equipo.
Siempre se puede hacer -y ser- mejor
julio 15, 2009 a las 8:29 am | Escrito en Aficiones, Humildad | Deja un comentario
El Barça tenía mejores individualidades, nosotros mejor grupo y el grupo se cargó en los play off a unos los favoritos al título: trabajo de equipo
Cuando un jugador –o un entrenador- se creen que ya lo son todo, que no tienen nada que aprender ¿qué retos le quedan por superar? Ya no es capaz de encontrar puntos de mejora y, por lo tanto, yo a ese jugador no le quisiera para mi equipo, entre otros motivos porque no tendría buen ambiente de trabajo en el grupo, ya que, se supone, él nunca tendrá culpa de nada de lo que pudiera suceder en los momentos difíciles. A mi me gustan los jugadores ambiciosos, con capacidad de superar cualquier situación y honestos con su dedicación y entrega. Lo bueno de un partido es que dentro de ese mismo encuentro se dan otros muchos minipartidos, constantemente. Cuando un lance no nos sale bien y nos supera el adversario, en el siguiente tenemos la posibilidad de hacerlo nuestro. Si durante unos minutos el rival nos está superando, pedimos un tiempo muerto y retomamos la situación, llevando el juego adonde nosotros somos mejores que ellos.
En nuestra vida diaria es cosa buena eso, que uno se equivoque y meta la pata, porque son ese tipo de detalles los que nos ayudarán a ser más tolerantes y comprensivos con las equivocaciones de los demás. Es decir, si somos capaces de reconocer nuestras limitaciones (y nuestros fracasos), es más que probable que nos convirtamos en más humanos. Nos puede ayudar si detrás de cada eso que consideramos un error de esa persona -según nuestra opinión-, somos capaces de ver no tan solo a alguien que se esfuerza por ser mejor, sino un alma en busca de Dios.
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